Tierra para la catarsis de Nadal

Paulo Alonso Lois
Paulo Alonso Lois REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

CHRISTOPHE KARABA

Regresará a las pistas de arcilla en una gira americana por Viña del Mar, São Paulo y Acapulco para retomar sensaciones y cuidar sus rodillas

30 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

A Rafa Nadal siempre le quedará París. Sobre la tierra de Roland Garros no hay otro jugador que haya ganado siete veces. Sobre la arcilla construyó una leyenda que se alimentó de episodios épicos por el resto del mundo. Y a esa superficie regresa ahora, después de casi ocho meses sin competir, para reencontrarse consigo mismo, para poner en marcha su maltrecho cuerpo hérculeo, para una auténtica catarsis tras el mayor periodo de baja de su vida. Después de ocho años sin participar en la gira americana de tierra, da un giro estratégico a su carrera. Todo está dispuesto en la localidad chilena de Viña del Mar para el regreso de Nadal, el próximo 6 de febrero, a las diez de la noche. Si ningún contratiempo lo impide, después jugará en São Paulo y Acapulco.

Hace ocho años, Nadal dio un vuelco a su calendario para dar un estirón como jugador. Abandonó los torneos menores de tierra y enfocó su calendario a las superficies duras, sobre las que se disputan dos de los cuatro grandes, la copa de maestros y la mayoría de los Masters 1.000. Los resultados fueron espectaculares. Alcanzó el número uno, completó el Grand Slam -a lo largo de su carrera, no en un año natural- y fue el mejor durante un tiempo.

La progresión se cobró su peaje en forma de lesiones, parones, recaídas. Sus articulaciones sufrieron, sobre todo las rodillas. Todo parecía encajar cuando ganó su séptimo Roland Garros. Tres semanas después, en Wimbledon, el cielo se nubló sobre su cabeza. El 28 de junio perdió ante el checo Lukas Rosol. Bajo la sorprendente derrota se ocultaban molestias que le obligaban a jugar de nuevo infiltrado. Pero un manto de misterio envolvió su lesión de rodilla, -luego diagnosticada como síndrome de Hoffa- mientras posponía en repetidas ocasiones su regreso: ni en los Juegos, ni en el US Open, ni en el Masters, ni en la final de la Davis, ni en Abu Dabi, ni en Australia...

Así que su carrera, que viró hacia superficies duras alimentada por la ambición, ahora gira de nuevo marcada por la prudencia. Hace meses que el jugador y su entrenador, Toni Nadal, esbozaron el cambio.

«La salud de los jugadores»

La tierra resulta menos agresiva para las rodillas que las superficies sintéticas. «La ATP tendría que reconsiderar donde se juegan la mayoría de sus torneos, y vigilar un poco más la salud de sus jugadores», razona el tío del tenista. En tierra tiene todo a favor para vivir una suave aclimatación a la competición, con un menor peligro de derrotas que puedan minar su confianza.

Su inactividad lo relegó al quinto puesto del ránking mundial. Solo después de esos tres torneos en tierra -donde accedió a jugar tras negociaciones económicas llevadas por su agente, Carlos Costa- pisaría una superficie dura, once meses después, en Indian Wells y Miami. Luego regresaría a su hábitat de arcilla, en Montecarlo, Barcelona, Roma y en teoría Madrid para terminar en Roland Garros. Siempre le quedará París.