El atleta bate su propio récord gallego de heptatlón 11 años después
29 ene 2013 . Actualizado a las 14:32 h.Once años después David Gómez batió su mejor registro en el heptatlón y estableció un nuevo récord gallego de una modalidad que jamás ha estado entre sus apetencias. Por una cuestión primordial, la falta de recintos para poder entrenar. De hecho, firmó los 5.486 puntos trabajando al aire libre y con dos únicas comparecencias, en campeonatos, bajo techo. Incluso tuvo que pedir prestada una pértiga.
«Iba convencido de que podía hacer esta marca y todavía puedo mejorar mucho más. La marca salió porque el estado de forma es bueno, no estaba preparando nada específico», comentó David Gómez a la hora e evaluar su actuación en Valencia a lo largo del fin de semana. Hacía más de una década que el rosaleiro no conseguía semejante registro en las combinadas bajo techo. De hecho su mejor registro databa de 1991 en Vilafranca, cuando había firmado 5.434 puntos.
La previsión de David se sitúa en alcanzar los 5.700 puntos. Ahí estaría su techo. «Tendría que salirme todo a la perfección», razona. Ve imposible atacar la mítica marca de 6.062 puntos firmada por Antonio Peñalver en 1992 y que 20 años después continúa como récord de España bajo techo. «Es una marca de mucho nivel», reconoce.
Pero más allá de los registros, claves en el mundo del atletismo, aparece el estado de forma y el gen competitivo de David. «Enlacé la buena forma del año pasado con el invierno», comenta el decatleta mientras admite que no pudo hacer ningún trabajo bajo techo «solo aprovechar el campeonato gallego de A Coruña y una prueba en Braga para entrenar».
Pértiga prestada
El buen momento pilló casi por sorpresa al propio protagonista, que no cargó en su equipaje las pértigas más duras y al final tuvo que pedir una prestada para poder saltar los 4,61 metros. «Conseguí una pértiga que me prestaron, ni siquiera las llevé tan duras como las que acabé usando porque no contaba con estar así», comenta mientras admite que fue esta disciplina la que más satisfecho le dejó. Piensa que puede llegar a superar los 4,80 metros.
La marca llegó además con problemas físicos, un estigma que le persigue a lo largo de toda su carrera. En el calentamiento del sábado notó molestias en el psoas -«si no es una competición de selecciones seguro que me retiraba»- pero aguantó el dolor y terminó completando el programa. Lo pagó en el salto de longitud, en donde se quedó corto, tuvo que cambiar de apoyo en los tacos y notó la molestia cada vez que tenía que saltar una valla.
Pero ni la marca ni las circunstancias le hacen cambiar de idea. «El heptatlón no es para mí, nunca lo fue y nunca lo será». Sin dobleces.