Ganó su primera Liga y puso fin a la maldición que tenía en las finales
05 nov 2012 . Actualizado a las 17:18 h.La vida es a veces una montaña rusa. Y sino que se lo pregunten a Verónica Boquete Giadáns (Santiago, 1987). Una mujer que hace dos semanas estaba completamente rota por dentro. Con la amargura de sentirse injustamente tratada por el deporte. Cada final que jugaba, la perdía. Y siempre del modo más cruel.
Una suerte que parece haber cambiado. Primero, marcando el gol decisivo que metía a España en la Eurocopa 2013; y hace apenas dos días con el título de Liga sueca ganado con el Tyresö. Su primera Liga. Porque hasta ahora siempre había sido subcampeona. Las dos Copas de la Reina ganadas con el Espanyol ya tienen compañía.
-¿Cómo ha vivido su primer título de Liga?
-Ha sido increíble. Esta sensación no tiene precio. Es el premio a toda la temporada pero, personalmente, es el premio a muchos años.
-Todo parecía indicar que el Malmö iba a ganar; ¿en algún momento llegó a perder la fe?
-Después de nuestro pinchazo a falta de solo dos jornadas, la Liga se veía imposible. Nos sacaban cinco puntos con seis por jugar. En solo una semana habíamos perdido la final de la Copa y prácticamente las opciones a conseguir esta Liga. Evidentemente, solo cabía esperar a que hubiera un milagro. Pero después de mi gol con España en el último segundo, ya dije que creía en todo. Cuando Malmö empató el domingo pasado sabía que esta Liga sería nuestra. Este tenía que ser el final feliz.
-Eso sí, como le suele pasar, sufriendo hasta el final.
-«Después del sufrimiento llega el éxito». Esta es una de las frases que guían mi vida. Sé lo mucho que cuesta conseguir las cosas, por eso no hay mayor satisfacción que ganar así. Estoy viviendo el mejor momento de toda mi vida. No sé si es el destino, la vida, la justicia futbolística o la divina. Pero esto último ha sido perfecto para mí.
-Y el año que viene la Liga de Campeones.
-Vine aquí a ganar títulos. A un equipo con un proyecto ambicioso donde los objetivos están muy claros. Este año era la Liga e ir a la Champions. Lo siguiente es estar en esa final europea del año 2014. Pero para eso hay muchos partidos que jugar, mucho que entrenar, trabajar y mejorar. Ahora solo pensamos en disfrutar este gran éxito.
-Parece que ha concluido esa maldición que le perseguía cada vez que jugaba una final de una competición.
-Eso parece. ¡Las meigas ya están de mi lado! Creo que mi suerte cambió después del gol que marqué con España. Estos últimos diez días han sido los mejores de mi vida y ahora solo espero que esto dure y seguir consiguiendo éxitos.
-¿En algún momento llegó a perder la ilusión por la forma en que llegaban las derrotas?
-En su momento todas ellas fueron muy duras. Parecía que por mucho que hiciese, por mucho que trabajase, nunca llegaría el premio. Después de cada una te levantas y pones nuevo rumbo. Piensas en nuevos retos y quieres volver a intentarlo. Pero se repite el mismo resultado y eso te mata poco a poco. Llegué a estar en el momento de no saber cómo afrontar la derrota. A perder la ilusión porque creía que nunca ganaría. Pero siempre acabé levantándome. Creo que las cosas pasan por algo. Quizás no era mi momento.