Engordar para ganar

Antón Bruquetas WEYMOUTH / LA VOZ

DEPORTES

En la imagen, de izquierda a derecha, las asturiana Ángela Pumariega, la coruñesa Sofía Toro y la pontevedresa Támara Echegoyen.
En la imagen, de izquierda a derecha, las asturiana Ángela Pumariega, la coruñesa Sofía Toro y la pontevedresa Támara Echegoyen. BENOIT TESSIER < / span>reuters< / span>

Las regatistas del match race español llevaron una dieta especial para aumentar de peso

12 ago 2012 . Actualizado a las 06:00 h.

Cuando en enero del 2009, Támara Echegoyen llamó por teléfono a Ángela Pumariega para proponerle que se uniese al equipo que había formado con Sofía Toro solo le pidió una cosa. «¿No te importaría engordar?», le dijo. La asturiana, proa en el equipo de Match Race, pesaba solo 50 kilos, un contratiempo para regatear con viento intenso, las condiciones más comunes en la bahía de Portland-Weymouth y que ayer marcaron la disputa por el oro. La respuesta de Pumariega fue afirmativa y durante la intensa preparación para los Juegos Olímpicos llegó a los 59 kilos.

Horas de gimnasio con el objetivo de ser competitivas en el evento más trascendente del planeta. Entre ceja y ceja, dominar el barco cuando el Atlántico se tiñe de blanco. En Londres aparecieron como una de las tripulaciones más ligeras (solo 196,7 kilos por los 202 de media del resto de embarcaciones). Y después de tanto esfuerzo y sacrificio, lo que era una debilidad, finalmente se convirtió en fortaleza en su travesía hacia el podio. Ganaron a las rusas en una empopada genial propulsadas por una brisa tan liviana como ellas. «Había dicho que no, que no era determinante el poco viento para que consiguiesen la victoria en semifinales, pero, visto lo visto, tengo que decir que nos ha beneficiado», comentaba su entrenador, el vigués Antonio Otero, poco después de concluir el enfrentamiento que les garantizaba la medalla. «Se ha decidido en la empopada y han estado impecables, no cometieron ningún error, y han ido más rápido que las rusas». «Esta es la clave del éxito», bromeaba Echegoyen mientras señalaba a Ángela Pumariega, quien fue perdiendo peso durante los Juegos hasta los 56 kilos.

En la final, la historia fue diferente. Con 20 nudos de media echaron mano de sus recursos técnicos, su calidad en el gobierno del barco. Salidas medidas al milímetro en el cronómetro. Empopadas de infarto, manteniendo el rumbo cuando el Atlántico muestra su arista más brava. Y ante un rival que se siente a gusto bajo estas condiciones. Si en el equipo australiano hubiesen pedido unas condiciones ideales para disputar esos cinco enfrentamientos hacia el triunfo, a buen seguro que habrían escogido las que ayer se dieron en el campo de regatas del Nothe. Rachas intensas, mar rizado y bordos frenéticos. Pero en vez de peso, en España se encontraron un despliegue brillante de talento que bañó en oro al grupo de Echegoyen.