La conexión Vigo-Londres funcionó

irma domínguez VIGO / LA VOZ

DEPORTES

XOAN CARLOS GIL

La familia de Begoña Fernández vivió unida y emocionada el bronce español en balonmano

12 ago 2012 . Actualizado a las 15:13 h.

Esta vez, el sistema antiniebla de Peinador no estropeó la conexión con Londres. La familia de la viguesa Begoña Fernández empujó, emocionada y unida ante el televisor, a la jugadora de balonmano que logró ayer la medalla de bronce con España. Entusiasmo, emoción, ilusión... Estas eran las sensaciones más repetidas entre los allegados de Begoña que se congregaron en Coiro para ver el partido frente a Corea del Sur.

Los nervios y la tensión se apoderaron durante todo el encuentro de los padres, la hermana, los tíos, primos y amigos de la jugadora que jugará en Serbia la próxima temporada y que logró este año el doblete de Liga y Copa de la Reina con el Itxaco navarro.

Un emocionante partido

El partido se mantuvo muy igualado todo el encuentro y eso contribuyó al sinvivir de la familia. Alegría cuando, al comienzo, las españolas lograban una pequeña diferencia y se iban en el marcado hasta de cuatro tantos; caras de preocupación cuando las asiáticas llegaban a igualar y metían el miedo en el cuerpo. ¡Cómo aguantar, si no, empates en la primera y la segunda parte y dos períodos extra! La cosa fue casi de infarto. La gente de Begoña saltaba, gritaba, celebraba cada gol.

Al final, la selección y Begoña en plan líder sacaron fuerzas y acertaron en los últimos lanzamientos mientras que las coreanas fallaban los suyos.

En ese preciso momento, los nervios y la tensión desaparecieron para dejar paso a la euforia y la alegría. Ahí estaba Begoña Fernández, con su extraordinaria aportación de cinco tantos a tantas emociones, llorando de felicidad por debutar en unas olimpiadas y ganar una medalla de bronce. Las lágrimas tuvieron su reflejo a muchos kilómetros de distancia. La emoción asaltó a su madre, a su hermana y a la treintena de personas que había en la casa de la parroquia canguesa, que estalló de júbilo.

«¡Estoy muy feliz! Pasamos muy mal rato durante el partido, fue un sinvivir, pero por suerte ha tenido un desenlace bueno», contaba al finalizar el encuentro la madre de Begoña Fernández. «Estoy muy orgullosa de mi hija. Siempre lo estoy. Pero en una situación como esta el orgullo es muy grande», añade.

La última vez que la familia habló con Begoña fue viernes a la tarde y la notaban muy centrada en el partido. «Estaba tranquila. Las coreanas le daban un poco de miedo porque ya habían perdido en la fase inicial. Pero estaba decidida a pelear por todas», comentaba la hermana de Begoña, Paula.

La familia de la internacional sabía que había posibilidades de que llegara esta medalla, pero al comienzo de la competición tenían sus lógicas dudas. No era tarea fácil. «Confiaba en ello, pero tenía dudas al principio porque se tenían que enfrentar a rivales muy duros», explicaba Paula Fernández.

Este triunfo heroico explica por qué el equipo ya es conocido como «las guerreras olímpicas». Y para guerrera, la viguesa que ayer hizo vibrar a los suyos en la distancia como nunca antes.