El letrado muxián organiza un torneo benéfico de fútbol que lleva su nombre
30 jul 2012 . Actualizado a las 20:35 h.A punto de jubilarse después de una larga y exitosa carrera como abogado, y con sus hijos al frente del bufete familiar, el muxián Manuel Martín Gómez no busca publicidad porque tampoco la necesita, pero mantiene un compromiso inquebrantable con el fútbol de la Costa que dura ya 29 años y que el próximo domingo enfrentará en el torneo que lleva su nombre al Deportivo B con la selección de jugadores de la Liga da Costa.
-¿De dónde le viene ese compromiso con el fútbol?
-Yo jugué al fútbol en la Costa da Morte diez años. Estaba estudiando en Santiago y aprovechaba los momentos de ocio para regresar al pueblo. Empecé en el San Isidro de Quintáns. Fuimos de los que debutamos en la Costa. De alguna manera somos los padres de esa competición. Luego pasamos al Muxía y estuve allí hasta que me fichó el Compostela. Entonces, vista la precariedad que teníamos, porque jugábamos en auténticas pataqueiras, me quedó aquella idea. Pensé: parece mentira que con todos los buenos campos de fútbol que hay por ahí los de la Costa estemos proscritos del avance. Los cierres de los terrenos de juego ni siquiera tenían cemento, solo madera. Nuestros vestuarios eran las playas y las duchas, el mar. Por eso me dije a mí mismo: el día que pueda, si me va bien en la profesión, ayudaré a mi equipo en lo que pueda, y así fue.
-¿En qué se ha traducido ese apoyo al Muxía?
-Unos años eran unas botas; otros, las camisetas, algo necesario y vital para el club. Eso fue creciendo hasta que me surgió una idea. Pensé que una manera de colaborar con mi pueblo era apoyar la educación, con unas pequeñas becas, y el deporte, haciendo venir aquí a Muxía equipos de toda orden. A lo largo de estos últimos años ha estado el Madrid cuatro veces -el año pasado, en Cee, con un lleno hasta la bandera- y luego hemos tenido disponibilidad total de muchos clubes. Vino el Racing de Ferrol, el Arteixo cuando estaba en Segunda, el Celta B, el Deportivo en su momento... Y después las selecciones de la Costa, el Fisterra, el Corcubión... Son ya casi 30 años, que, sumados a los que tiene uno encima, lo hacen ya mayor.
-¿Qué objetivo persigue?
-Que la gente disfrute con una fiesta del fútbol. Así Muxía gana su día del deporte y esa pequeña colaboración que yo pueda hacer dentro de mis posibilidades.
-¿Cómo es el trofeo?
-Muy digno. Es obra de Pampín, un orfebre de Santiago, y tiene un formato muy jacobeo, con la concha del Apóstol, la Virgen de la Barca incrustada, con la auténtica barca en la que dicen que se apareció, y la Pedra dos Cadrís y la de Abalar. Para mí es un auténtico orgullo que equipos como el Real Madrid, el Atlético de Madrid o el Racing de Ferrol tengan ya este trofeo en sus vitrinas. Esto hace que se recuerde a Muxía, que es un pueblo ignorado para muchos, pero ahí está.
-¿Cómo se consigue un nivel tan alto de participación?
-Eso no sería posible, al margen de mi modesto empeño, si no fuese por gente como Arsenio [Iglesias], Raúl García de Loza o Argimiro Vázquez de Guillén, que es de Carballo y procurador en Madrid. Son personas relacionadas con el deporte que se han volcado siempre conmigo. Arsenio lleva veintitantos años viniendo. Es ya un veterano. Y Raúl igual. Llegó a arbitrar un partido sin linieres, en un campo sin cerrar siquiera y bajo una lluvia torrencial, siendo él ya internacional. Esas cosas hay que agradecerlas, y mucho.
-¿En qué repercute que se celebre este torneo?
-Hace que suene el nombre de Muxía, porque creo que se ha convertido ya en un referente del verano. Yo haré una comido con compañeros de profesión y gente de todo orden en la que también se ha comprometido a estar el presidente de la federación.
-¿Por qué se juega en Cee?
-Esa es mi gran desgracia. Yo quería que el trofeo se celebrase en Muxía, pero el campo es muy precario. Necesitamos que la gente que viene a jugar gratis por lo menos que se pueda duchar con dignidad y tengan agua caliente, y que las personas que quieran seguir el partido puedan hacerlo en unos asientos y no rodeadas de hierbas por todos los lados. Son cosas pequeñas, que se pueden arreglar con buena voluntad, por lo que yo no cejaré en mi empeño para que algún día Muxía pueda tener un campo como el de todo el mundo. En Cee nos dan eso y todo el mundo se vuelca con el torneo.
-¿Es posible ese desarrollo?
-Tuvo que ser una desgracia como el Prestige la que nos abriera a la civilización, porque a mí me llevaba cinco horas llegar a Santiago en el coche de línea para estudiar. Ahora tenemos la carretera arreglada, el pueblo limpio, un club náutico de primer orden y si el parador se hace realidad estarían siendo justos con el pueblo, que está renaciendo de sus cenizas con una identidad propia. Después hay responsabilidades, que no son deportivas, como que nos llevasen la piscifactoría de rodaballo más grande del mundo, que algún día se lamentarán, pero poco a poco vamos dando pasos.
-¿Qué significado tiene que juegue la selección de la Costa?
-Llamando a la selección llamamos a toda la familia deportiva de la Costa. A mí me duele mucho que no sea el Muxía, pero hay que competir contra equipos de solera, porque aquí con Butragueño estuvieron jugadores como Soldado, De la Red, Mejías, Gustavo López y tantos otros.
MANOLO MARTÍN ABOGADO