Dialogante y con buen tono físico, el luso ya pitó la final de la Champions
01 jul 2012 . Actualizado a las 06:00 h.Él árbitro de moda en Europa será el encargado de dirigir el partido de esta tarde entre España e Italia. Pedro Proença (Lisboa, 1970) impartirá justicia entre dos equipos que firmaron las tablas en el enfrentamiento que protagonizaron en la primera fase. Lo hará unas semanas después de dirigir la final de la Liga de Campeones, que se resolvió a favor del Chelsea en el campo del Bayern de Múnich en la tanda de penaltis. Sobre el papel, es un colegiado objetivo, con números equilibrados.
A Pedro Proença le gustan el esquí y la lectura. Su profesión es la de director financiero. Como juez en el fútbol, destaca por su buena condición física y su carácter dialogante. Designado mejor árbitro de Portugal la temporada pasada, atraviesa el mejor momento de su carrera.
Proença dio el salto a la Primera División portuguesa en 1998. Cinco años después alcanzó la internacionalidad. Accedió a la élite en 2010. Y desde entonces, se ha consolidado como uno de los colegiados más prestigiosos del momento. Webb y Rizzoli, este último descartado después de que Italia accediese a la final, fueron sus dos rivales para dirigir la final de la Eurocopa.
Internacional en 67 ocasiones, solo ha dirigido un partido a la selección española absoluta. Fue en la primera fase de esta Eurocopa, en la que los de Del Bosque vencieron a Irlanda por 4-0. Posee más experiencia con los italianos, a los que ha arbitrado en tres ocasiones. La última, en cuartos de final del torneo continental, en la que los de Prandelli batieron a Inglaterra en la tanda de penaltis. La escuadra azzurra no ha perdido con él.
En 2004, dirigió la final del Campeonato de Europa sub-19, en la que España le ganó a Turquía por 1-0.
Pese a que la trayectoria de Proença es meteórica, su carrera no se ha visto exenta de polémicas. La pasada temporada, todo apuntaba a que dirigiría el encuentro de ida de semifinales de la Liga de Campeones entre el Real Madrid y el Barcelona. Se le acusó de ser amigo de Mourinho, al que expulsó en dos ocasiones cuando entrenaba al Oporto. Y el designado fue el alemán Stark.
En Portugal, le han colgado el cartel de «anti-Benfica». El conjunto de Lisboa no gana en Liga con un arbitraje suyo desde el 27 de marzo de 2010. De hecho, el 8 agosto de 2011, un aficionado del equipo capitalino le propinó un cabezazo y le partió dos dientes cuando hablaba por teléfono en un centro comercial.