El ferrolano de O Val Álex Díaz superó dos roturas de rodilla y una de tobillo.
14 ene 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Álex Díaz, exjugador de Racing, Pontevedra, Viveiro, Marino de Luanco, Narón y Somozas, y ahora en O Val, cumplió el pasado mes de noviembre 26 años, pero ya está cansado de pasar por los quirófanos. Primero sufrió una rotura del tobillo izquierdo y después una doble rotura de su rodilla derecha, la temida tríada. En la segunda operación le reconstruyeron la articulación y para ello tuvieron que sacarle tendones de la otra rodilla, en la que se le formaron coágulos, por lo que tuvo que ser intervenido de nuevo. «Más de mil veces he pensado en tirar la toalla, aunque no me voy a rendir. Quiero ser futbolista y vivir como tal. Es lo que siempre quise ser, no sé hacer otra cosa. Mientras hay vida, hay esperanza y por eso sigo intentándolo», señala.
Cuando solo tenía 19 años, el día 6 de enero del 2004, Luis César lo hizo debutar en un derbi entre el Racing y el Pontevedra en Segunda B. Lo tenía todo para triunfar, buenas condiciones técnicas y una gran ilusión. En un entrenamiento, el francés Román Rambier le rompió el tobillo. Fue el primer golpe para Álex Díaz.
Dejó el Racing por falta de acuerdo sobre su contrato y firmó con el Viveiro, de donde lo fichó el Pontevedra en la temporada 2004-2005. No tuvo mucha suerte, aunque llegó a debutar en Segunda A en un partido entre el Pontevedra y el Salamanca. Salió cedido al Marino de Luanco y finalmente recaló en el Narón, donde se rompió la rodilla por primera vez. De ahí fue al Somozas y, en la temporada siguiente, al Val, su actual club, donde en la primera jornada de la pasada temporada se rompió la rodilla derecha por segunda vez. Dos meses después tuvo que pasar por el quirófano para someterse a una artroscopia en la rodilla izquierda. Después de tanta lesión, su actual entrenador, el veterano José Ramón Arteche, le dio unos minutos el pasado domingo. «Me miró y me preguntó si estaba listo para jugar y le dije que sí. Era un año y medio sin jugar, aunque todo salió bien y marqué un gol frente al Ribadeo», relata Álex.
Echando la vista atrás dice que la lesión que más le dolió fue la primera. «Venía del fútbol profesional, era un pasito atrás, aunque pensando en después dar dos hacia delante, y me rompo la rodilla. Increíble».
Uno de sus mejores recuerdos fue el estreno con Luis César. «Debuté en un derbi frente al Pontevedra y marqué un gol. No tengo palabras para explicar la alegría que sentí. Fue un debut soñado, con 19 años».
Ahora en el Val sigue soñando con echar una mano y disfrutando. Agradece el apoyo de Miguel y Rubén Pita, los capitanes del equipo, así como de su hermano. «Cuado jugaba en el Racing la gente me paraba por la calle, es muy bonito, aunque ahora tengo los pies en el suelo. No puedes pensar que te vas a comer el mundo porque es el mundo el que te come», señala el futbolista.
De las lesiones afirma que lo peor es que cómo afectan psicológicamente, de ahí que su mayor deseo sea no volver a pasar por un quirófano en toda su vida. «A ver si acaba mi mala suerte», subraya.