Una plantilla de veteranos hace líder al club por primera vez en sus 102 años
25 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Hay ecuaciones cuyas incógnitas resultan complejas de descifrar y, sin duda, el liderato del Levante pertenece a esta categoría de problemas matemáticos. Porque justo cuando las diferencias entre los dos grandes, el Real Madrid y el Barcelona, con el resto de equipos de la Liga semejaban más insalvables que nunca, surge un conjunto humilde, plagado de veteranos, para superar estas distancias y tomar, por primera vez en sus 102 años de historia, el mando de Primera. A pesar de lo inexplicable de esta circunstancia, hay algunas claves que pueden descifrar la dulce madurez que hoy saborean los granotas.
Fichajes
Jugadores con kilómetros
La difícil situación económica en la que se encuentra el club obliga a contratar futbolistas que tengan un coste cero para las arcas de la entidad. Esto propicia que a un grupo ya consolidado se sumen, poco a poco, jugadores que apuran el último tramo de su carrera y que han triunfado en otros equipos. Es el caso de nombres como Farinós, Barkero, Del Horno o Javi Venta.
El técnico
Conceptos claros
Juan Ignacio Martínez, debutante en Primera, se suma al proyecto esta campaña. Aterriza con la difícil misión de sustituir al anterior entrenador, Luis García, considerado un ídolo entre la afición. Sin embargo, su fichaje lleva el aval de su buena trayectoria con el Cartagena. Rápidamente conecta con los jugadores y les transmite una filosofía de juego tan sencilla como eficaz: contundencia defensiva y velocidad a la hora de salir al contragolpe. Los conceptos cuajan y el equipo ya figura como el que menos tantos encaja y como el tercero que más ocasiones convierte en gol.
La defensa
Experiencia para poder sufrir
En el esquema de partido que plantea el Levante, otorga el peso del encuentro a sus contrincantes. Con lo que durante muchas fases los jugadores deben acostumbrarse a sufrir defendiendo. Para este cometido, la experiencia es un grado. La media de edad de esta línea bordea los 35 años y la comanda su capitán, Ballesteros, un guerrero curtido en mil batallas.