El Obradoiro chocó con el talento

M.G. REIGOSA SANTIAGO / LA VOZ

DEPORTES

El Obradoiro Blusens Monbus no pudo estrenar su casillero de victorias como local. Claudicó ante un Unicaja con muchos recursos, que funcionó como un bloque en todo momento y que no se dejó remontar.

En la primera parte, el Obradoiro tuvo el gran mérito de no perderle la cara al partido pese a ver como sus dos principales baluartes defensivos, Lasme y Washington, se cargaban de personales demasiado pronto. Uno, a los dos minutos y medio, y otro al filo de cerrar el primer acto. No volverieron a escena hasta después del intermedio.

Con los dos en pista, el colectivo de Moncho Fernández salió lanzado. Acogotó a los andaluces, que no es fácil en un equipo que encuentra respuestas tanto en la lejanía del aro como en la pintura. En un visto y no visto, un parcial de 11-2 y tiempo muerto de Chus Mateo.

De inmediato aparecieron los tiradores verdes. Darden clavó un triple y Garbajosa lo secundó. Con Valters en lugar de Rowland el equipo ganó fluidez y los pívots empezaron a recibir balones francos. A ello colaboró la ausencia de Lasme, que domina bien el espacio aéreo. Y uno de los que más lo agradeció fue Freeland, sin atisbo de las molestias lumbares que le impidieron jugar la primera jornada.

Producción colectiva

El Obradoiro no se descompuso. Empezaron las rotaciones, sin Tuky, que no se recuperó a tiempo. Y el equipo se convirtió en un panal de abejas en el que todos sumaron, arriba y abajo. Al descanso, todos habían anotado.

La influencia de Lasme quedó clara en el tercer cuarto. Con él en pista, Freeland bajó su producción y los balones al aire para aprovechar la altura de las torres verdes ya no cruzaban con la misma alegría.

Pero en el Unicaja el peligro puede aparecer por cualquier lado. Y Fitch, que en el período inicial ni siquiera ensayó el tiro, castigó con sus misiles de medio y largo alcance. Y no le fue a la zaga un rejuvenecido Garbajosa, con unos porcentajes de acierto que no se le recordaban hace mucho tiempo.

Por ahí fue abriendo brecha el conjunto de Chus Mateo, que también tuvo la virtud de cerrar bien el rebote debajo de su canasta. El Obradoiro apenas tuvo segundas opciones. Y llegó al último cuarto con una desventaja de ocho puntos.

Volvió Lasme y con él el rebote en ataque. Pero la precipitación se apoderó de los santigueses, que abusaron del triple. Y cuando no va parejo el acierto... Hasta a Corbacho se le encasquilló el fusil.

No le falló la defensa y no bajó la guardia en ningún momento. Pero con eso no le bastó. Lo más que le sirvió fue para acercarse a tres, a 2:37. En el Unicaja siempre pareció alguien al rescate. Y el equipo siempre supo qué hacer.

Parciales cada diez minutos: 18-15; 24-29 (42-44, en el descanso); 15-21; 14-13 (71-78, final).

Árbitros: Juan Carlos Mitjana, Franciso José Araña y Sacristán.

Indicencias: Multiusos de Sar. Segunda jornada de la Liga Endesa, la primera del Obradoiro en su cancha. Se guardó un minuto de silencio en memoria del expresidente Antonio Castro.

Palacio (7), Ere (10), Washington (11), Kendall (12) y Lasme (10) -cinco inicial-. Andrés (3), Corbacho (6), Junyent (6), Nguema (2), Hopkins (2) y Cabanas (2).

Rowland (2), Gerald Fitch (15), Darden (10), Garbajosa (12) y Zoric (10) -cinco inicia-. Valters (3), Saúl Blanco, Sinanovic (6) y Berni Rodríguez