Las fusiones pasan por el aro

Antonio Garrido Viñas
antonio garrido VILAGARCÍA / LA VOZ

DEPORTES

La crisis empuja a tres clubes de Vilagarcía a plantearse la unión en uno solo

07 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Es tiempo de uniones. Cajas, televisiones, ayuntamientos... todo el mundo busca un respiro, un hueco para reagruparse y coger fuerzas. Y el deporte no es ajeno a esta vorágine. En Vilagarcía, las fusiones pasan por el aro. Tres clubes de la localidad arousana han comenzado a planificar un proceso que los convertirá, si todo sale según sus planes, en una única entidad.

Son clubes, como tantos otros, atacados por el virus de los números rojos. La Agrupación Deportiva Cortegada ha tenido que renunciar esta temporada a militar en la Liga Femenina, la máxima categoría del baloncesto femenino estatal. Su patrocinador de los últimos años plegó velas de repente y dejó a los directivos compuestos y sin un dinero imprescindible para su supervivencia. La situación llegó a un punto tan grave que incluso peligró la presencia del cuadro vilagarciano (que hace menos de un lustro jugaba partidos de la Eurocup en Moscú o Tel Aviv) en la Liga Femenina 2. La aparición a última hora de un espónsor evitó un descalabro.

El Basket Base Club también ha vivido épocas mejores. Fue uno de los pioneros en jugar en esta Liga EBA que ahora languidece, cuando el afán recaudatorio no había derivado en una multiplicación de categorías que dejaría sin pan a tanto pez. Tuvo incluso su oportunidad de ascender, pero la prudencia económica de la junta directiva evitó un camino envenenado. Dio igual. Ni la decidida apuesta por la cantera salvó al primer equipo del club de poner el cartel de cerrado por defunción en la puerta del vestuario. Pero solo en la del sénior, porque el trabajo con las categorías inferiores ha continuado.

El Liceo Casino, por último, es el claro ejemplo de que los tiempos han cambiado muchísimo. La veterana sociedad, antaño punta de lanza de las actividades culturales y deportivas en toda la ría, languidece, con menos de un millar de socios que paguen su cuota mensual y haciendo malabares para cuadrar las cuentas cada mes.

Todavía en pañales

Así las cosas, y como la necesidad agudiza el ingenio, allá por el mes de febrero comenzaron las primeras conversaciones para unir fuerzas y darle la vuelta al viejo dicho para convertirlo en «fusiona y vencerás». El proyecto de unión, todavía muy en pañales, fue presentado el pasado martes en una rueda de prensa a la que acudieron los presidentes de los tres clubes implicados. Allí se expuso la hoja de ruta para la creación de un club que todavía no tiene nombre «porque eso es lo menos importante», dijeron y que es posible por la «buena disposición» de los tres protagonistas, que entienden que es «el momento ideal».

No tienen prisa pero tampoco quieren pausas. Por eso, y a pesar de que calculan que hasta el próximo año el club no podrá ser una realidad, este miércoles harán ya su primera actividad conjunta.

«Hay una filosofía común. Es evidente que compartimos objetivos», explica Alfonso Saavedra. El presidente del Liceo Casino es quien menos experiencia tiene en el mundo del baloncesto y por eso, quizás, se muestra más prudente que sus colegas en sus afirmaciones. Pero comparte con ellos el optimismo del que parece contagiar esta iniciativa a todo aquel que se le acerca. Optimista, pero prudente. Saavedra, sin embargo, también es plenamente consciente de que quizás es su asamblea de socios la que podría poner más reparos a la entente. Y por ello lanza mensajes tranquilizadores: «No haremos una chapuza deprisa y corriendo», afirma. Y también calma las prisas, cuando dice que el plazo de un año es una intención, pero no una obligatoriedad.