Futbolista del Madrid y del Barcelona, seleccionador y mito del primer gran título conquistado por España. Chus Pereda, autor del 1-0 en la final de la Eurocopa de 1964 contra la URSS y asistente invisible de Marcelino en el gol que certificó la histórica victoria, falleció a los 73 años, víctima de un cáncer. El NO-DO le birló el pase, pero posteriormente se reconstruyó la jugada y se le adjudicó el centro.
En su pueblo, la localidad burgalesa de Medina de Pomar, comenzó a jugar en el Alcázar de Medina, pero creció deportivamente en el Indautxu, desde el que dio el salto al Madrid, con el que debutó en Primera con 18 años. Estuvo solo un un año, pero ganó su único título liguero y la Copa de Europa de 1958 con Di Stéfano, Gento, Kopa y Rial.
Tras pasar por el Valladolid y el Sevilla, este interior, que no tenía reparos en pedir permiso al entrenador de turno para fumarse un cigarrillo, fichó por el Barça (dos Copas y una Copa de Ferias). Fue el equipo que marcó su carrera, en la que se vio perjudicado por las lesiones de rodilla. Cuando le dieron la baja en el Barça, el 15 de junio de 1969 (el día de su 31 cumpleaños), se pasó tres días llorando.
Sin embargo, cuando se le comunicó este año que sufría cáncer, lejos de hundirse, lo aceptó con naturalidad. Optimista por naturaleza, afrontó los tratamientos con vitalismo. Luis Suárez, la estrella de la España del 64 y único Balón de Oro español, habló con Pereda hace unos días, pero nada le hizo pensar en un desenlace fatal tan inminente.