Nadal busca soluciones con su tío, al que pide autonomía
29 ago 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Nadie más exigente que Toni Nadal con el rendimiento de su sobrino. El día que Rafa ganó su primer Roland Garros, le dejó una nota en el hotel con los errores que debía subsanar. Cuando pierde, no se oye una voz menos complaciente que la del entrenador que le guio hasta la cumbre. Y ahora, que el mallorquín reclama su espacio, que pide un cierto grado de autonomía propia, su tío regresa a su lado para recobrar las sensaciones perdidas en las últimas semanas. Porque, como acostumbra, delegó en Francis Roig la preparación en los dos torneos previos de la gira americana, y ahora asume el mando en Nueva York.
«Ya no soy un niño. Antes cuando él decía algo, yo lo hacía, seguro. Ahora puedo responderle. A veces le molesta, pero es lo que hay. Al mismo tiempo, tiene que aceptar que tengo 25 años. Tengo más opiniones que antes», argumentó Nadal esta semana en Nueva York. Desde niño obedeció, siguió y veneró a su tío, al que llegó a creer con poderes sobrenaturales, como ha comentado en alguna ocasión. Los resultados de su trabajo juntos brillan como indiscutibles a todos los niveles. A su tenis fibroso, añade una cabeza de hierro, un autocontrol emocional, una mentalidad ganadora y una deportividad casi inusuales. «Cuando Rafael era pequeño no le hubiera consentido que tirase la raqueta, me parece monstruoso, y ahora no se lo he visto hacer», explicó su entrenador en una entrevista a La Voz hace dos años.
Por las recientes derrotas, la frustración por las lesiones -se quemó dos dedos de su mano derecha en un restaurante y renqueó durante un mes del pie dañado en Wimbledon- o por un motivo que no trasciende, Nadal agrió su gesto en los dos últimos torneos. Como casi siempre, rindió menos en Montreal -derrota en primera ronda con Ivan Dodig- y Toronto -tropiezo en cuartos con Mardy Fish- sin la compañía de su tío. Desde Mallorca, Toni trazó su cruda visión de la situación antes de unirse a él en Nueva York. «Ha jugado realmente mal y lo normal es perder. No tiene que perder el ánimo. Empeorar no se puede, se intentará mejorar», resumió sin excusas.
Los problemas de Nadal nacen en la cabeza y las piernas. Le falta confianza, se le ve pesado. Y de esos dos factores surgen las lagunas de su juego. Llega tarde, golpea peor, apenas manda en la pista, despojado por Djokovic del liderato mundial. «Tengo que jugar más agresivo, moverme más rápido, tener más intensidad y cometer menos errores», diagnosticó el defensor del título del US Open, donde hace un año completó su Grand Slam.
Corto de preparación
Después de Wimbledon, descansó para recuperarse de su lesión en el pie, retrasó su regreso a los entrenamientos, y ahora se ve falto de chispa. «Tiene que volver a moverse con intensidad, por algún motivo se ha movido mal, siempre llega tarde a la pelota, le cuesta llevar la iniciativa de los puntos, siempre va a remolque. Si cuando golpeas no haces daño, siempre vas para atrás», añade Toni Nadal, que trazó hace unos días las prioridades antes del US Open. «Recuperar el físico, eso será lo principal. Físicamente se encuentra mal, no ha llegado bien a la pelota», apunta.
Rafa intentó explicar en la CNN el papel de su tío en su trayectoria. «En una palabra es complicado definirlo, es una persona muy importante en mi carrera, sin él no podría vivir lo que he vivido. Pero también ha habido mucha gente alrededor que me ha ayudado, mis padres, mi hermana y mucha gente más», comenta sobre una relación que ha propiciado grandes éxitos.