Mourinho metió el dedo en el ojo de Tito Vilanova durante la tangana final
18 ago 2011 . Actualizado a las 04:11 h.Marcelo jugó ayer otro partido. El que empieza en agresión y acaba anticipando el paso por la ducha. Primero le lanzó una patada voladora a Messi, al que atizó mientras miraba para otro lado. El árbitro siguió su ejemplo y se guardó la tarjeta. Una cartulina teñida en rojo al final del choque, cuando el brasileño hizo que Cesc acabara su reestreno culé besando el césped del Camp Nou. Una entrada salvaje, cazando en tijera al ex centrocampista del Arsenal, cerró la Supercopa y abrió paso al esperpento.
De inmediato, se generó una tangana espectacular, la que se veía venir desde que arrancó la segunda parte. Esa en la que Mourinho denunció la falta de recogepelotas pero no vio el exceso de revoluciones de algunos de los suyos. Pepe ya era un matón antes de tener a su compatriota en el banquillo. La llegada del técnico luso solo le ha dado galones y carta blanca. Ayer soltó el brazo ante Iniesta en el primer tiempo y atizó a Piqué y placó con piernas y brazos a Messi en el segundo.
A su izquierda, Marcelo prefiere el juego subterráneo. El de esconder la mano. A su derecha, Ramos hace temblar a Del Bosque cada vez que se mide con Villa. Entre el asturiano y el de Camas volvieron a saltar ayer chispas. Una fricción que no disminuyó cuando el Guaje le cambió la banda a Pedro. La selección pagó los platos de la testosterona de los clásicos la campaña pasada. La que acaba de arrancar no anuncia tiempos mejores.
El capitán de España y el del Real Madrid parece haber comprado el discurso de Mou. En la ida de la Supercopa, Ramos acusó a Alves de «manchar el espectáculo» después de que Pepe hiciera rodar al brasileño (aficionado, como su compañero Busquets, a hacer teatro). Ayer, Casillas justificó el bochornoso desenlace del encuentro: «Supongo que será por la entrada a un jugador rival, se ha tirado y lo de siempre». Las imágenes evidenciaron la salvaje acción de Marcelo sobre Cesc.
Y también lo ocurrido a continuación. Mourinho, que ya había puesto cara de asco para las cámaras cuando Messi pasó por su lado, aprovechó el tumulto para meter un dedo en el ojo del segundo de Guardiola. Tito Vilanova reaccionó con un manotazo. Mientras, Özil y Villa lideraban a sus respectivos equipos en una refriega saldada con roja para ambos. Pinto reincidió en las malas artes que le acarrearon sanción en Champions. Alonso, Xavi e Iniesta fueron los pocos que quedaron al margen de la tangana de cada clásico.