Mamá revienta el partido

Xosé Ramón Castro
x. r. castro VIGO / LA VOZ

DEPORTES

La irrupción de una aficionada en el campo provoca en Tomiño la suspensión de un partido de fútbol 7 de niños

15 mar 2011 . Actualizado a las 11:51 h.

En la historia del fútbol hay suspensiones para todos los gustos, pero que un partido no llegue a su conclusión porque una aficionada salte al campo a pedirle explicaciones al árbitro cuando solo faltan dos minutos para el final no resulta muy habitual. Sucedió en Tomiño en un partido de fútbol 7 protagonizado por niños de 10 años que enfrentaba al conjunto local con los vigueses del Rápido de Bouzas. Curiosamente, el equipo de casa estaba ganando por 2-1.

Versiones dispares

Como sucede siempre, las partes no se ponen de acuerdo en el desarrollo de los hechos, aunque fuentes del estamento arbitral confirmaron que la suspensión vino ocasionado por la negativa de la aficionada en cuestión -la teoría mayoritaria señala que es la madre de un jugador local- que saltó al campo y se dirigió al colegiado, Jesús Miguel Sayar Celestino, para pedirle explicaciones por determinadas decisiones arbitrales que había tomado y con las que no estaba de acuerdo.

El colegiado le solicitó a la aficionada que abandonase el campo, pero lejos de desistir lo que provocó fue que otros seguidores del equipo local saltasen al recinto, lo que provocó la suspensión del encuentro.

Casi al final

La teoría es compartida por Pablo Castro, el entrenador del equipo visitante, que puntualiza que fueron los padres de los jugadores de su equipo los que solicitaron la intervención de la Guardia Civil para evitar que se produjeran males mayores, mientras que desde el Tomiño la versión difiere en prácticamente todo. Jacobo Vázquez, el coordinador del fútbol base, presente en el campo, sostiene que «el partido estaba a punto de finalizar cuando una señora saltó al campo -un compañero suyo comentó que para atender a un jugador que estaba en el suelo- y cuando nosotros la íbamos a sacar, el árbitro suspendió el encuentro. No nos dio tiempo, pero en ningún momento se dirigió a él».

En Tomiño responsabilizan al árbitro de todo. «Fue todo culpa del colegiado que desde el principio encendió los ánimos del público». Le achacan que no dejara estar en el banquillo a un jugador de su equipo sin cambiar, algo que sí le permitió al Rápido de Bouzas y que expulsase a los dos entrenadores y al delegado por asuntos que consideran menores. En el Rápido apuntan que nunca habían vivido nada igual, con el equipo rival pegando patadas y provocando al colegiado. Incluso su entrenador denuncia que un jugador suyo sufrió una crisis nerviosa después de que un técnico rival le zarandease por tirar un balón fuera. Argumento tampoco compartido por la otra parte.

Intercambio de «piropos»

El partido acabó con intercambio de piropos entre las dos aficiones y con el árbitro intentando salir indemne en su trayectoria hacia los vestuarios para después permanecer un buen rato en las dependencias hasta que los ánimos se calmaron definitivamente. Por cierto, al parecer las diferencias venían de la primera vuelta.