«Será un gran central». Lotina auguró a Zé Castro un futuro glorioso hace justo un par de años (11 de marzo del 2009), un mes antes de que el Deportivo ejerciera la opción de compra sobre el jugador. El día en que se firmó el acuerdo, el representante del portugués, su compatriota Nuno Ramos, hizo otro pronóstico: «La idea es que Zé le dé mucho dinero al Dépor en un futuro». Y algo le ha ido dando el defensa al club con puntualidad británica. A falta de ingresos, quebraderos de cabeza.
El técnico blanquiazul no tardó en perder la fe en todas las virtudes que a su juicio adornaban al zaguero y antepuso a ellas su indolencia, regateándole convocatorias y apariciones en el once. Situación que a estas alturas del 2010 (3 de marzo) llevó al futbolista a un breve exilio en su país para tratar su estresante situación junto a una doctora familiar: su madre.
La misma a la que el lunes acompañaba Zé Castro por las calles de Vigo cuando desde el Deportivo intentaban localizar al central, según las versiones del entorno del jugador. Infructuosa misión de búsqueda que impidió a Lotina incluirlo en una convocatoria de última hora tras la baja de Aythami y provocó el enfado del técnico, exteriorizado tras vencer a la Real: «No ha venido [a ver el encuentro en Riazor]) y no sé por qué, pero yo doy por hecho que todos deberían venir a ver a sus compañeros».
No comparte esa idea Nuno Ramos. El agente del de Coímbra destacó que «no es obligatorio ir al partido» y que «incluso si hubiera ido al estadio, estamos hablando de un equipo de Primera División que se está jugando la vida en ese encuentro y la gente tiene que enterarse de que 45 minutos antes del partido no se puede llamar para disputarlo a un futbolista en estas condiciones. Si fuera un equipo de Preferente se entiende, pero no el Deportivo».
Así exteriorizaba el agente su disgusto en el programa Zona Mixta de Radio Voz. Entrevistado por Gabriel Barrós, Ramos apuntaba que «se ha cometido una injusticia muy grande», aseguraba que su representado tuvo «un problema personal» y que se olvidó el teléfono.
A juicio del representante, que posee la mitad del pase del futbolista, «las declaraciones de Lotina son lamentables» y más cuando el aludido «es un jugador profesional, que está respetando al club. Se entrena como un profesional y no se ha quejado nunca por no jugar». Sostiene Ramos que palabras «penosas» como las del técnico son las que convierten a Castro en objetivo de las críticas de la afición (aparecieron pintadas contra él en Riazor). Pese a todo, advierte, el jugador quiere cumplir su contrato. Aquí estará en marzo del 2012. A ver qué pasa.