Kobe se exhibe en su casa

Luis Cámara MADRID / COLPISA

DEPORTES

Kobe Bryant puso el broche de oro al All Star de la NBA. En su casa, en el Staples Center de Los Ángeles, lideró a la selección del Oeste (148-143) con una magnífica actuación y escribió un nuevo renglón en la historia de la Liga norteamericana con su cuarta elección como MVP, que le permite empatar con el legendario Bob Pettit en lo más alto de la lista de trofeos de mejor jugador de este evento. Además, con sus 37 puntos, se quedó a seis de batir el récord de anotación, en poder de otro mito, Wilt Chamberlain. Kobe fue la estrella del fin de semana, junto al novato y futura estrella de la Liga Blake Griffin, ganador del concurso de mates al volar sobre un coche antes de hundir el balón en la canasta.

Para añadir un punto de épica al hito, tanto LeBron James -con un triple doble de 29 puntos, 12 rebotes y 10 asistencias- como Amare Stoudemire -29 puntos- pelearon por arrebatarle el triunfo y la gloria desde el Este, pero la labor de Kevin Durant -34 puntos- y de su fiel escudero en los Lakers, Pau Gasol -17 puntos y siete rebotes-, lo impidieron.

En un duelo en el que la intensidad la pusieron más las cheerleaders en los tiempos muertos y Rihanna en el descanso, el espectáculo estuvo a cargo de la incontinencia anotadora del Bryant y Durant: entre ambos lanzaron 49 veces a canasta. El Oeste dominó desde el inicio con comodidad y solo el talento de James y Stoudemire permitió que el equipo visitante tuviera esperanzas de echarle el lazo a su rival. El Este aportó también el toque polémico cuando su técnico, Doc Rivers, tuvo la osadía de hacer coincidir en la cancha del Staples Center -el templo de los Lakers- a los cuatro jugadores de Boston, rival irreconciliable de los anfitriones.

En el último cuarto, los chicos de Gregg Popovich, técnico del Oeste, se relajaron para dar un toque de emoción al espectáculo y amarrar un poco más a sus asientos a los aficionados. Fueron los mejores minutos, eso sí, con un mínimo de defensa, que resolvió Durant apoyado por un Gasol que no sabe jugar a otra cosa que no sea ganar a través de la eficacia, y que celebró su cuarta participación en el All Star con su mejor partido y una victoria.