El del Montañeros marcó el mejor gol de la jornada
14 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Tiene 23 años, no llega al 1,70 de altura y es uno de los mejores futbolistas gallegos de la Segunda División B. Herbert Rey Willish (Ribeira, 1987) hace bueno el eslogan de los perfumes caros. Aquel que dice que la mejor fragancia siempre se oculta en frascos pequeños.
El sábado marcó el gol de la jornada. Su equipo, el Montañeros, se la jugaba, no paraba de fallar ocasiones y el de Ribeira conectó una sensacional volea desde 35 metros que transformó en una perfecta vaselina que entró en la portería del Conquense. Fue su sexto tanto de la temporada, lo que le permite ser el máximo goleador del Montañeros pese a que su función es la de surtir balones a los delanteros.
Extremo técnico y vertical, Herbert ha recuperado la autoestima futbolística desde la llegada de su gran mentor Jose Ramón González. Descarte del Fabril hace dos años, equipo en el que apenas gozó de oportunidades, comenzó a despuntar la pasada campaña con el de Carreira sentado en el banquillo.
Este curso lo comenzó de suplente, hasta que convenció al ya destituido Abraham García con argumentos deportivos irrefutables. Con el regreso de Jose Ramón, el ribeirense vuelve a ser indiscutible y desde la banda derecha enamora a la grada de Elviña. Es el jugador del Montañeros que siempre ofrece algo diferente sobre el campo. Taconazos, caños imprevisibles y regates en corto son solo alguno de los recursos técnicos con los que se deleitan los aficionados coruñeses cada quince días.
Pero además, acompaña eficacia a su elegancia innata. Sus goles han valido ocho puntos al equipo blanco. El ?7? del Montañeros Marcó en los empates ante el Cerro Reyes (2-2), Atlético de Madrid B (1-1) y Lugo (2-2), además del sábado en la victoria sobre el Conquense (2-1).
La prolongación, punto fuerte
Su especialidad son los tiempos de prolongación. Marcó un agónico golazo desde fuera del área en el minuto 94 en el triunfo ante el Real Madrid Castilla (2-1), y hace siete días en el 92 en el milagroso empate con el Cacereño (1-1).