Adrián fue al fin el Ronaldo blanco

Rubén Ventureira BILBAO/E. ESPECIAL.

DEPORTES

El Athletic, que dilapidó un sinfín de ocasiones en la primera mitad, achuchó al final con el portero como delantero

03 ene 2011 . Actualizado a las 12:31 h.

Adrián fue al fin el Ronaldo blanco. Fabricó y firmó dos goles, arrancó dos expulsiones y ganó el partido. El asturiano eligió un escenario tan místico como San Mamés para escenificar su mejor versión. Ante un Athletic que dilapidó ocasiones de todos los colores en la primera mitad, el Dépor (mejor dicho, Adrián) supo aprovechar las suyas. No le bastó a los bilbaínos su soberbio empujón final, con el portero Iraizoz mutado en delantero porque enfrente estuvo un soberbio Aranzubia.

En contra de lo que había insinuado, Caparrós puso un ojo en la Copa y dio descanso de inicio a Koikili, Susaeta y Javi Martínez, aunque alineó a Llorente, que salía de una lesión. El dispositivo de zapa del 9 falló ya a los 30 segundos, cuando Llorente cazó un balón llovido, se revolvió en el área y disparó al lateral de la red. Otra pelota por el aire sirvió al riojano para obstaculizar a la defensa y que la pelota le cayese a Toquero, que solo y a cinco metros de la portería disparó cruzado (min 5).

Lotina dispuso un rombo, con Rubén Pérez y Lassad en las puntas y los juanes a los lados, delante de la defensa de cinco, en la que Manuel Pablo actuó de lateral izquierdo dejando el otro carril para Laure. Arriba, Adrián, al que un pase de Lassad dejó solo ante Gorka, pero el árbitro vio un inexistente fuera de juego (min 13). Después, siguieron lloviendo balones sobre el área de Aranzubia, al que le remató hasta Juan Rodríguez, peinando hacia atrás una pelota que el meta deportivista, en un prodigio de flexibilidad, despejó a córner (min 16). Al Dépor le tocaba achicar agua, y Laure se puso a ello con un despeje-pase que llegó a Adrián. El asturiano se internó en el área y Ustaritz lo arrolló. San Mamés se indignó, pero contacto hubo. Adrián, que, con un chut incontestable, transformó el penalti entre una sinfonía de pitos (min 22). El Dépor no solo había sobrevivido al arreón inicial del Athletic: se ponía por delante.

El gol cortó la digestión al Athletic, y animó al Dépor a salir a la contra, como cuando Lassad picó un balón maravilloso sobre la zaga al que llegó Adrián, que cuando se iba a por Iraizoz fue agarrado por San José, que vio una justa roja (min 34). Caparrós rearmó a su equipo colocando a Gurpegui como segundo central. Lejos de hundirse, el equipo bilbaíno buscó su primer bacalao. Generó un cabezazo alto de Llorente (38), un disparo de Iraola que despejó Aranzubia (41), un pase de la muerte de Toquero que desvió Colotto (45) y un testarazo en el área pequeña de Gurpegui que se fue alto (45). Cuando el Dépor ya olía el linimento del vestuario, Rubinos mostró otra amarilla a Juan Rodríguez por una faltita.

A los 49 minutos, Antonio Tomás entró por Lassad y se colocó junto a Rubén y Juan Domínguez. Pese a la línea de contención, el equipo coruñés seguía sufriendo: Orbaiz remató unos palmos por encima del larguero (min 50) y Llorente envió fuera un cabezazo sencillo (min 51). Había aroma a empate, pero el fútbol es tan raro que llegó el segundo. Aranzubia sacó de puerta, Adrián ganó el salto a Ustaritz, controló en la frontal y disparó: la pelota rebotó en Gurpegui y se posó en la red. A eso se le llama inventarse un gol.

Con dos en la mochila, el Dépor se puso la manta y le bastó con aguantar. Caparrós, desesperado, agotó los cambios en el 62, pero su arsenal ofensivo de urgencia fracasó: la zaga rival se afinó y supo como achicar la catarata de centros. Hasta que un pelotazo cruzado acabó en gol de Llorente (min 86). El Athletic, con nueve por la expulsión Ustaritz, buscó el empate hasta el final en un ambiente sobrecogedor. En el descuento perdonó Llorente, pudo marcar el portero Iraizoz a la salida de un córner y Aranzubia dejó una postal cuando despejó un libre directo de Gabilondo.