El club italiano anuncia que rompe el contrato con el técnico español, al que podría indemnizar con tres millones
24 dic 2010 . Actualizado a las 02:52 h.Seis meses, dos trofeos, mucha tergiversación y demasiadas lesiones. El matrimonio entre el Inter de Milán y Rafa Benítez no ha durado todo lo que ambos esperaban después de que ayer el conjunto italiano confirmara la resolución «consensuada» del contrato que vinculaba desde el pasado verano hasta el 2012 al entrenador español con la entidad italiana. El técnico ha logrado dos de los tres títulos que ha disputado con el club neroazzurro , pero el último, el Mundial de Clubes conquistado el pasado fin de semana en Abu Dabi, se producía cuando la relación estaba más tensa que nunca. Ni esa victoria ante el Mazembe calmó los ánimos de Massimo Moratti, máximo mandatario del conjunto italiano. «La ruptura con Benítez era algo inevitable», así de rotundo se manifestaba el dueño del club interista tras conocerse públicamente la noticia de la destitución del español.
El presidente y el entrenador madrileño son incompatibles. Tienen ideas distintas y quieren cosas diferentes. No tienen feeling , esa palabra tan de moda en nuestro fútbol en los tiempos que corren. Además el presidente italiano no era el único que no tragaba con Benítez. Algunos jugadores como Materazzi, Zanetti, Stankovic o Cambiasso han mostrado su enfado con el técnico madrileño durante varias ocasiones en la presente temporada. En el club creen que los títulos logrados por el técnico no han sido mérito suyo.
Las críticas vertidas el pasado sábado al término de la final ante el Mazembe, donde pedía confianza total y fichajes para continuar en el equipo, entre otras cosas, fueron la gota que colmó el vaso de la paciencia de Moratti. «Las palabras de Benítez son inadecuadas, no es el momento. No quiero hablar de él», dijo el mandatario. El intercambio de declaraciones fue interpretado por los medios italianos como el enésimo desencuentro entre ambos. La relación estaba más que rota. Aunque aún no hay cifras oficiales, ambas partes han llegado a un acuerdo económico cercano a los tres millones de euros para propiciar la salida anticipada del entrenador. En Italia sitúan al brasileño Leonardo, ex entrenador del Milán, como posible sustituto.
Discutible gestor de grupos
Pero este tira y afloja comenzó al poco de que el ex del Liverpool aterrizara en Milán ya que fue con la derrota en la Supercopa de Europa ante el Atlético, cuando el idilio entre ambos comenzó a resquebrajarse. Duro golpe para la directiva interista, que tenían todas las esperanzas puestas en lograr los seis títulos del curso. Las señales que mostraba el vestuario en relación a Benítez no eran como las que Moratti pudo comprobar con José Mourinho. El español es un mal gestor de grupos. Ya le pasó en Valencia, cuando en el 2004 y tras lograr doblete de Liga y Copa de la UEFA, se fue por la puerta de atrás. Lo mismo sucedió en Liverpool, donde tras un comienzo triunfal y varios años de éxitos, su mala relación con los dueños y rectores de los reds comenzaron a generar dudas sobre su continuidad, hasta anunciarse su llegada al Inter el pasado verano.
Tras esa primera tormenta en Mónaco el conjunto neroazzurro parecía remontar el vuelo. Cinco puntos sobre el Milan, actual líder de la Serie A, y algunos resultados alentadores como la visita a Palermo o los encuentros en casa ante el Bari y Werder Bremen en Liga de Campeones, hicieron percibir a la hinchada interista una sensación de esperanza. Pero todo volvió a torcerse.
Las lesiones de Milito, Maicon, Samuel, Motta, Julio César, Muntari, Mariga o Materazzi pusieron el grito en el cielo del entrenador español. Estas desgracias, unidas a las derrotas en Champions ante Tottenham y Werder Bremen, lograron poner nervioso a Moratti. Pese a estar clasificados para los octavos de final de la máxima competición europea, Benítez estaba en la cuerda floja.
Más aún cuando en la clasificación del Calcio, el actual campeón de Europa ocupa hoy en día la séptima posición y está distanciado del Milan en 13 puntos (con dos partidos menos). Tras esta abrupta salida, el futuro de Benítez apunta a varios clubes, sobre todo ingleses.