Los impagos del Pontevedra pueden acabar con el desahucio de su meta nigeriano Dele
17 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.«No tengo dinero, pero todavía me queda algo de comida en casa. Creo que me llegará hasta principios de enero. A partir de ahí, no sé qué es lo qué voy a hacer si no nos pagan», afirma Dele, el portero suplente del Pontevedra.
El entrenador del equipo, Castro Santos, comentó a la conclusión del entrenamiento del miércoles que se podría hacer una película con la situación por la que atraviesan algunos de los jugadores del Pontevedra después de casi cuatro meses sin cobrar. Sin duda, se refería, entre otros, al arquero nigeriano, que está malviviendo en la ciudad, como él mismo relata.
Su cuenta bancaria se encuentra a cero y en la cartera tampoco le queda dinero porque sus últimos euros los usó para hacerse con provisiones. Según sus cálculos, podrá comer durante unos quince días más. «Esta situación me está haciendo llorar. Podía jugar en un equipo de mi país, pero lo dejé porque todo el mundo quiere jugar en Europa. Vine para aquí por el dinero y lloro cada vez que veo que no tengo nada en la cuenta del banco», asegura Dele.
«Esto ya lo he vivido en otros clubes, pero los impagos eran de una o dos mensualidades. En esta ocasión, he actuado como siempre. En cuanto no tengo dinero para un mes, lo que hago es guardar todo lo que me queda para poder comer el siguiente. Tengo un amigo en Madrid que me ayudó en otras ocasiones, pero ahora no puede hacerlo», desvela.
Vivir en las oficinas del club
Por si eso fuera poco, su casero lo está acosando porque el Pontevedra ha dejado de pagar el alquiler del piso en el que vive desde hace dos años, y se ve en la calle. «No quiero ni pensarlo, pero al final me puede pasar. En ese caso, no sabría qué hacer y me tendría que ir a vivir a las oficinas del club».
A pesar de ese oscuro panorama, considera que su situación «no es tan extrema, porque mis compañeros tienen que pagar las letras de la hipoteca de sus pisos y algunos se arriesgan a perderlos. Mi problema es que no tengo dinero en efectivo y una de mis grandes preocupaciones es cómo voy a hacer para regresar a mi país cuando acabe mi contrato con el Pontevedra o para viajar a otro lugar si es que encuentro nuevo equipo».
No obstante, no es difícil intuir que a Dele lo espera la peor Navidad de su existencia. «Voy a pasar las fiestas alejado de mi familia por primera vez en mi vida porque no me puedo comprar el billete de avión; tampoco tengo dinero para llevarle regalos a mi familia ni para pagarme la estancia allí. No sé con quién las voy a compartir, pero supongo que lo haré con un amigo», sostiene.
Ni siquiera quiere llamar a sus seres queridos en esas fechas tan emotivas porque ese trago se le hace demasiado duro. «Tengo una tarjeta telefónica con la que podría llamarlos, pero no lo voy a hacer porque cada vez que los llamo es para decirles que les envío el dinero. Para mí es muy duro llamar para comentar que esta situación no se arregla y que no puedo mandarles nada. Va a ser una Navidad muy triste», confiesa el futbolista.
Otra de las cosas que más le duelen es que no puede reunirse con su pareja porque ninguno dispone del dinero para realizar el viaje. «Echo de menos a mi novia. Está estudiando en Suecia y solo tiene dinero para sus gastos. Llevamos tres meses sin vernos, ya que yo, por supuesto, tampoco tengo liquidez para ir a visitarla», sentencia.