Zlatan Ibrahimovic vuelve a ser aclamado tras vencer al Inter y haber vuelto a la selección

Thomas Borchert ESTOCOLMO/DPA.

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Zlatan Ibrahimovic vuelve a sonreír. El domingo se coronó como rey de Milán tras un magnífico arranque de temporada en el Calcio y el mañana volverá a ponerse la camiseta de Suecia con una confianza como no se le veía desde hacía mucho tiempo para jugar otro partido grande, ante Alemania. Tras transformar el penalti que le dio la victoria a su equipo, el Milan, por 1-0 en el derbi ante el Inter, dirigió desafiante la mirada a los aficionados del Inter que se habían mofado de él. La provocación es una de sus características. Quizá una señal de que vuelve a ser el mismo. Después de una temporada desafortunada en el Barcelona, retomó la senda del triunfo en el Milan. En los últimos cinco partidos con el líder de la Serie A, anotó cuatro goles y fue elogiado por su entrega total al equipo. La solidaridad no fue siempre una seña de identidad con la camiseta nacional. Tras quedarse Suecia fuera del Mundial de Sudáfrica, el delantero anunció su retirada de la selección. Pero el nuevo seleccionador, Erik Hamrén, le convenció para su regreso nombrándole capitán. Atribuyó a un problema mental de Guardiola el hecho de que el técnico del Barcelona lo tuviera tan poco en cuenta. «Quizás me tenía miedo», aseguró el delantero, que con tono irónico, bautizó al técnico como «el filósofo». Ya en el Milan, el sueco dio una patada en la espalda durante un entrenamiento a su compañero Rodney Strasser , pero todo parece haberse olvidado tras el derbi milanés.