El Barça, sin la solvencia de antaño, sigue agarrándose al mejor jugador del mundo para imponer su autoridad. Leo Messi, que ya marcó los dos goles el miércoles ante el Copenhague (2-0), repitió doblete en Zaragoza (0-2) ante un colista que planteó batalla hasta la expulsión de Ponzio en el minuto 47, ya con 0-1, por una agresión a Alves.
José Aurelio Gay introdujo un central más de lo que en el Zaragoza es habitual para intentar hacer frente al vendaval ofensivo del Barça. Evidentemente, no fue un planteamiento muy valiente, pero Gay entendió que un equipo tan necesitado de autoestima como el Zaragoza debía de recurrir al ardor guerrero para venirse arriba. Y viendo cómo se desarrolló la primera parte, no fue mala idea del todo, aunque normalmente el que juega a no perder acaba perdiendo... Pep Guardiola contestó retrasando a Messi a la media punta, haciendo más del ausente Xavi que el propio Iniesta (más escorado a la banda izquierda) en busca del último pase. El 4-3-3 de siempre pasó a ser casi un 4-2-3-1 para sorprender, pero al Barça le costó llegar a la portería aragonesa.
Solo las arrancadas de Messi creaban peligro real. Desde fuera del área obligó a Doblas a desviar a córner en el 7, remató llegando desde atrás en el 13 y dio un gol hecho a Alves en el 36 que el brasileño desperdició con una frivolidad.
También Villa dio señales de vida con un buen disparo cruzado que detuvo Doblas y con una asistencia a Pedro, que no marcó por poco. Pero pese a las ocasiones aisladas, el Barça no encontraba su ritmo y hasta el Zaragoza dio un par de sustos con una contra resuelta de forma inocente por Braulio y un cabezazo de Jarosik en un córner. Cuando Gay creía que se iba a salir con la suya aguantando el 0-0 en el descanso, llegó una gran acción de Villa en diagonal; arrastró a la defensa y cedió el gol a Messi, que no falló.
Si el Zaragoza tenía alguna esperanza de empatar, esta se esfumó en el inicio de la segunda parte: Ponzio agredió sin balón a Alves y Pérez Lasa le mostró la roja directa al argentino.
Con un jugador más, las posesiones del Barcelona ya fueron interminables y la puntilla solo fue cuestión de tiempo. La puso, cómo no, Messi al aprovechar un rechace dentro del área en el 65. Los 25 minutos restantes fueron un monólogo azulgrana que solo sirvieron para confirmar que el gol se ha peleado con Villa, que volvió a rematar al poste, el cuarto liguero de la temporada.