Una menos y otra más. Eso es lo que debió de pensar Marc Márquez desde el cajón más alto del podio de Phillip Island. Otro triunfo al bolsillo y ya solo quedan dos carreras. El catalán está cada vez más cerca de conseguir su objetivo. Tercera victoria consecutiva después de volver a dejar atrás a sus máximos rivales. Ya puede comenzar a hacer números de cara a la próxima cita de Portugal. Aunque todavía es muy complicado, tras el triunfo de este domingo puede proclamarse campeón del mundo del octavo de litro en tierras lusas, es lo que tiene haber cerrado la gira por Asia y Oceanía sin bajarse de lo más alto. El premio a su regularidad.
Ayer igualó en número de victorias en una temporada, nueve, a Aspar y tiene a tiro el de Rossi (once), y por eso de que la carrera era de madrugada durante su transcurso más de uno pudo pensar que estaba soñando, que lo que estaba viendo le sonaba bastante. Porque el catalán hizo otra prueba de libro, de las que le gustan a él. Se marchó en los compases iniciales y décima a décima abrió el hueco necesario para que nadie le molestara.
Cuando Espargaró y Terol, que tras una mala salida tuvo que remontar, se quisieron poner a su rebufo, ya era demasiado tarde. No había rastro de la estela de su Derbi. Y Márquez se marcó otra exhibición. Solo sobre el trazado australiano. No hubo quien le plantara cara. Las vueltas pasaron y la distancia aumentaba. Tan solo un ligero toque cuando iba a pasar a un rezagado rompió la monotonía, pero no pasó a más. Por detrás, Espargaró superó a Terol a falta de siete giros para el final y el de Alcoy se diluyó por momentos. No le gusta el viento y en Australia hacía bastante.
Cincuenta puntos en juego
Márquez distancia ahora en 12 puntos a Terol y en 17 a Espargaró y quedan cincuenta en juego. El catalán está más cerca. Una carrera menos y otra victoria más. La que sí sumó su noveno título mundial pero de constructores fue Derbi. «No me esperaba tres victorias de tres, me propuse volver a casa (tras los grandes premios de Japón, Malasia y Australia, en los que se ha impuesto) con el liderato. Solo quedan dos carreras, pero tenemos que rematar la faena», manifestó el piloto español, de 17 años. Sobre su salida de pista una vez terminada la prueba, Márquez explicó que «iba solo con una mano y me he salido por un golpe de viento».