Las cifras del asturiano con los combinados sub-21 y sub-20 mejoran las de Villa con la absoluta
15 oct 2010 . Actualizado a las 03:44 h.Adrián lleva el gol en la sangre. No puede explicarse de otra manera su espléndido acierto como internacional y los dos últimas dianas, vitales en la clasificación de la selección sub-21 para la Eurocopa. Como si se tratase de un futbolista de dos caras, el mejor Adrián, su Doctor Jekyll, viste el rojo de España (o el azul, como en la imagen de la derecha, tomada en el partido de vuelta contra Croacia), mientras su Mr. Hyde, la versión más floja, renace en A Coruña, donde su juego, esa mezcla de talento innato y frialdad, no acaba de cuajar.
El Dépor necesita al Adrián de las categorías inferiores de España, el mismo que presume de unas cifras de acierto casi inalcanzables. Promedia un tanto cada 96 minutos, es decir, muy cerca de asegurar uno por encuentro. En la selección sub-21 acumula tres en siete partidos (380 minutos).
Además, en la sub-20 levantó la Bota de Plata, que lo destacó como el segundo máximo artillero del Mundial de Canadá en el 2007, por detrás del Kun Agüero. Marcó cinco dianas en cinco encuentros (411 minutos). En total, nada menos que ocho goles en doce choques con la camiseta roja.
Mejor que Villa
La misma que viste Llorente, el delantero de moda y el único que puede mirar de tú a tú al deportivista. Sus números tampoco engañan: marca un gol cada 55 minutos. Su promedio por minuto es espectacular, puesto que para anotar sus siete goles con la absoluta necesitó 391 minutos. El delantero del Athletic fue 12 veces internacional, lo que quiere decir que cada dos partidos marca un gol (media de 0,58 goles por encuentro).
Ni tan siquiera Villa, máximo goleador de la historia de la selección, resiste la comparación. En los 4.778 minutos que ha jugado con la absoluta anotó 44 goles (uno cada 109 minutos).
Pero Adrián parece un jugador diferente en Primera División. Solo en el Málaga recuperó la sonrisa. A su vuelta llegó a afirmar que allí tuvo más continuidad «y la gente joven necesita coger confianza en el campo». En Riazor ni tan siquiera la fe de su entrenador (la pasada Liga jugó 34 de las 38 jornadas, en esta ha participado en las seis disputadas y todo indica que volverá a hacerlo contra el Osasuna) le otorga carta blanca. Su relación con la grada, que puede perdonar los errores, pero no el desinterés, se torna tormentosa.
Tras noventa partidos en la Liga de las estrellas (5.337 minutos) solo acertó en el mismo número de goles, ocho, que como internacional. Pero en este caso, su promedio se vuelve paupérrimo, pues marca uno cada 667 minutos, es decir, uno cada algo más de siete partidos. Si la estadística se hiciese realidad, Adrián estaría a punto de estrenar su casillero de esta temporada en la séptima jornada del domingo.
Ahora se espera que el delantero traslade a la competición doméstica su espléndida racha con la selección. En un Dépor colista de Primera, los goles de Adrián con España se convierten en la mejor noticia para su resurrección.