El Celta duerme soñando con Primera

Víctor López TENERIFE/LA VOZ.

DEPORTES

Su tercer triunfo consecutivo, con goles de Trashorras y Catalá, le sitúa quinto y a un solo punto del liderato

19 sep 2010 . Actualizado a las 19:00 h.

Otra victoria, y más ilusión. El Celta ganó su tercer partido de forma consecutiva y esta noche durmió en la quinta plaza de la clasificación. Esto acaba de empezar, pero el puchero celeste tiene buena pinta. Primero demostró que podía ganar por pegada, y ayer que también puede hacerlo con orden.

Algo olía mal en Tenerife. Público, prensa, y quien sabe si algunos jugadores, parecían estar de acuerdo en que el proyecto de Gonzalo Arconada no les convencía. Cuando por la megafonía dieron las alineaciones, y nombraron al técnico local, se escuchó una sonora pita de la grada. La tensión de un equipo con cero puntos, eliminado de la Copa, y un desembolso para volver a Primera, constituían un buen caldo para el rival.

El Celta lo cocinó a gusto. Nada más empezar le puso un fuego alto presionando a la defensa chicharrera envuelta en un manojo de nervios. Una absurda indecisión de la zaga canaria, provocó un penalti infantil de Pablo Sicilia a Álex López. Trashorras, un ex símbolo para el enemigo grancanario, metió el primer fogonazo a la olla del Heliodoro.

Esto había sido solo el primer plato. El menú de desatinos tinerfeños fue a más. Otra asistencia de De Lucas, con un centro medido, la cabeceó a gol Catalá convertido en un inesperado ariete. Siguiendo las recetas de Paco Herrera, que planificó un once con Bustos como titular más precavido, los célticos se fueron al intermedio con un 0-2, y con la sensación de que podían proseguir por su camino de vino y rosas.

A los vigueses les quedaba lo más fácil, con los tres puntos sobre la mesa. Las líneas más juntas, el balón para el rival, y utilizar el contragolpe, parecían las claves para no que se les indigestase el segundo tiempo. Pero Arconada, en su canto del cisne, emitió un ronquido sordo, dando entrada a Mikel Alonso, Kome e Iriome, para revertir su fortuna.

De Lucas pudo ahogar su lamento, si no hubiese enviado un balón al larguero en una colaboración con David Rodríguez. Los palos se convirtieron entonces en protagonistas.

El penalti fallado

De la voluntad isleña surgió un penalti por mano de Roberto Lago. Kome, tuvo la opción de cambiar el destino, pero otra vez el travesaño evitó un tanto. Todavía quedaban veinte minutos más de partido, pero este palo fue muy gordo para los canarios.

La afición explotó antes del final y un estruendoso «Oltra, Oltra», reclamaba el regreso del entrenador con el que la pasada temporada descendieron a Segunda. El Celta no cantó, pudo hacer más leña, si Aragoneses no lo hubiese evitado, pero se fue durmiendo caliente en la zona noble de la tabla.