Penosa excursión

DEPORTES

Perder es una cosa y caer derrotado otra, pero lo último resulta más grave para el equipo que la sufre, aunque en los campeonatos de Liga se confunden los términos. A la hora de la verdad, el vencido no suma ningún punto. En la Copa es otra historia donde, aun perdiendo, al final se puede salir ganador de la eliminatoria.

Todo eso vine a cuento por el 4-1 de Argentina. Decir que perdió la selección española por 4-1 no deja de ser cierto, pero resaltar que la flamante campeona del mundo sufrió una monumental derrota es situarse más cerca de la realidad.

Perder por 4-1 equivale a un vergonzoso episodio de la selección que llevó el disgusto a los españoles residentes en el país argentino quienes sufrieron una tremenda desilusión puesto que no esperaban tal fracaso. Tres goles a cero al filo de la media hora, y 4-1 al final. No hay disculpas ni postes que valgan para paliar esta derrota histórica.

Al final, el seleccionador español se limitó a resaltar «la dignidad de nuestros hombres para perder». De Ángel María Villar no tuvimos noticias. Solo que los ingresos por taquilla ascendieron a millón y medio de euros (250 millones de pesetas), aparte derechos de televisión.