David Arroyo se viste de rosa


colpisa/asolo (Italia).

El ciclista italiano Vincenzo Nibali (Liquigas) ganó ayer la decimocuarta etapa del Giro de Italia en la localidad de Asolo, tras un recorrido de 205 kilómetros, mientras que el toledano David Arroyo (Caisse d'Epargne) consiguió el maillot rosa de líder de la general.

Nibali se distanció de sus compatriotas Michele Scarponi e Ivan Basso, así como del campeón del mundo, el australiano Cadel Evans, en el último tramo, el descenso del Monte Grappa, en el norte de Treviso, cuando faltaban 40 kilómetros para el final. A la llegada, Nibali logró 23 segundos de ventaja sobre Basso, Scarponi y Evans, que cruzaron la línea de meta en este orden.

El ciclista de Talavera de la Reina, que tuvo dificultades en Monte Grappa, terminó la etapa a 2 minutos 25 segundos del ganador y está ahora primero en la clasificación general, seguido a 39 segundos por el australiano Richie Porte. Arroyo se vistió por vez primera la camiseta de líder de la general en la ronda italiana, en la que había acabado segundo en 2007 y undécimo el año pasado. «Es una gran jornada para mí. Siento una inmensa alegría», manifestó el español tras enfundarse el prestigioso jersey rosa.

Por su parte, el kazajo Alexandre Vinokourov, que no pudo mantener el ritmo del cuarteto de cabeza, se quedó con la quinta plaza de la etapa, a más de un minuto y medio del vencedor en Asolo, mientras que Porte, que perdió el liderato de la competición, cedió cinco minutos. «Fue muy duro. Perdí el maillot pero estoy contento. Tres días de rosa, es mucho más de lo que me podía esperar», subrayó el australiano.

En tercera posición de la general está el también español Xavier Tondo, a 2 minutos y 12 segundos. Su compatriota Carlos Sastre se encuentra en el sexto puesto, a 5 minutos 27 segundos de Arroyo, y tiene 1 minuto 24 segundos de ventaja sobre Nibali y 1 minuto 48 segundos sobre Vinokourov.

Hoy, el Giro alcanza el Monte Zoncolan (10,1 kilómetros con 11,9% de desnivel), donde terminará la decimoquinta etapa, en la que los ciclistas recorrerán 222 kilómetros. La etapa cuenta con cuatro importantes subidas, en las que se alcanzan desniveles de hasta un 22%, por lo que constituye una oportunidad de alterar la jerarquía de la prueba para los escaladores como Scarponi, pero también para Basso y Evans e incluso para el propio Nibali. «Mañana -por hoy- va a ser muy duro. Pueden pasar muchas cosas», previno Basso, que dice que todavía tiene «posibilidades» en la carrera.

Sastre, optimista

Por su parte, Carlos Sastre avisa de que puede dar guerra, toda vez que asegura que ayer se encontró muy bien: «Para mí ha sido un día importante, en el que he tratado de salvar la etapa lo mejor posible. En la subida al Monte Grappa no me he encontrado al cien por cien, pero he estado cerca de los mejores, lo que me motiva de cara a las próximas etapas de montaña», explicó ilusionado el corredor del Cervelo.

La Voz de Galicia
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