Barral espabila al Real Madrid

DEPORTES

21 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Al Madrid le va el cuero. Le hace falta que lo castiguen para empezar a gustarse. Ayer regaló una primera parte de bostezos y alguna ocasión fallada a su parroquia y la despertó en tres minutos, justo después de que Barral, otro viejo canterano que se desmelena en el Bernabéu, adelantara al Sporting.

La reacción fue fulgurante y arrancó de la mano de Van der Vaart. Literalmente. El holandés hizo un control de voleibol para colocarse el balón y mandarlo a la red tras un rechace de Juan Pablo a un saque de falta de Cristiano. El portugués, hiperactivo ayer también, sirvió en bandeja el segundo a Xabi Alonso a la salida de un córner.

Con el marcador a favor, los locales volvieron a dejarse llevar, hasta que un par de nuevos sustos provocaron otra reacción en forma de gol, justo después de que Diego Castro fuera agarrado por Arbeloa dentro del área blanca. El árbitro se desentendió y permitió la contra del Madrid, que acabó en un chut raso de Higuaín para el 3-1. El posible penalti no señalado compensaba una acción en la primera parte, en la que Gregori cortó con la mano sin que el colegiado apreciara voluntariedad.

Fue en una de las escasas ocasiones en las que los de Pellegrini se acercaron a la meta visitante durante unos primeros 45 minutos que dominaron casi a placer. Antes y después de esa acción, Higuaín falló dos ocasiones más o menos claras. La primera, al rematar desviado un pase de Marcelo que lo pilló ligeramente a contrapié cuando estaba totalmente solo. La segunda, al cruzar excesivamente un chut tras ganarle la carrera a Canella e internarse en el área rival. No hubo más hasta el regreso de los vestuarios, cuando el partido empezó a ponerse serio.

Influyó, para lo bueno y para lo malo, la decisión del técnico chileno de sentar a Lass para hacer hueco a Guti. El Madrid perdió en contención lo que ganó en presencia ofensiva. El encuentro se jugó ya sin pausas, con los de casa volcados y la visita esperando aprovechar alguna contra.

Gran tanto visitante

Falló Van der Vaart, cuyo cabezazo rozó el larguero, tras rematar en inmejorable posición y no perdonó Barral, al que Camacho dejó mano a mano con Casillas con un gran pase con el exterior. El delantero estaba esquinado, pero en lugar de centrar optó por un violentísimo remate al que el portero no pudo responder.

Un par de minutos fue todo lo que duró la sorpresa en el Bernabéu. El Real Madrid no estaba dispuesto a perder el paso en la única competición en la que todavía sigue vivo. Marcaron Vander Vaart y Alonso, y Casillas enmendó un grave error de Ramos en la cesión. Pareció que el Sporting apretaba y los blancos sufrían. El escenario perfecto para la sentencia del Pipita.