Al Wolverhampton le pueden caer casi 30.000 euros de multa por dimitir ante el Manchester United. A la Premier inglesa no le ha gustado nada que el recién ascendido presentara una alineación «debilitada» para enfrentarse a los diablos rojos. Portugal fue más listo que McCarthy y ya se encargó hace una semana de rebajar el empaque de su equipo levantando las menos suspicacias posibles. Munitis y Colsa forzaron su quinta tarjeta para no tener que alistarse en el Camp Nou, donde sus compañeros acabaron de regalarle a Guardiola su partido número cien al frente del Barça.
Intentaron despistar los visitantes, presionando en masa la salida de la pelota, pero los obsequios empezaron bien pronto. Crespo falló al despejar un balón enviado por Márquez e Iniesta aprovechó la media salida de Coltorti para inaugurar el marcador en el minuto 7. El meta suizo todavía alcanzó a tapar dos buenos disparos de Bojan y Messi antes de la segunda cantada defensiva. Esta fue en bloque, porque la barrera se abrió de forma escandalosa para dejar hueco al chut de Henry en una falta en la frontal. Márquez hizo el tercero, en otro libre directo desde el mismo lugar, esta vez con la única ayuda de un lanzamiento perfecto.
No acabaron ahí los regalos santanderinos. La delantera también quiso rendir tributo al técnico rival y Xisco se encargó de invalidar un gol de Canales, tocando en posición de fuera de juego cuando el balón se colaba.
Baja de Ibrahimovic
Aferrados a la vergüenza torera del futuro jugador del Real Madrid, los de Portugal estuvieron a punto de recortar distancias en un par de malas salidas de Valdés, pero las ocasiones no acabaron en la red. Tampoco consiguió embocarla Bojan, en un mano a mano ante Coltorti con el que acabó la primera parte. El canterano entró a última hora en el once debido a la enésima (siete en dos semanas) baja por lesión entre los de Guardiola. Ibrahimovic, con el tobillo tocado, se quedó fuera. Tanto Bojan como Henry aprovecharon sus minutos, favorecidos por las facilidades defensivas que dieron los visitantes.
Busquets tampoco tuvo problemas para hacer de Xavi, ya que ni Diop ni Lacen lograron obstaculizar la circulación de la bola a los culés. Iniesta jugó a sus anchas. No pudo encontrar Guardiola mejor bálsamo contra las ausencias que la inconsistencia racinguista. El único peligro para el Barça lo propició el exceso de ímpetu de alguno de sus jugadores, imagen que empieza a darse con preocupante frecuencia. Piqué y Márquez, que ya se perdieron la anterior jornada por sanción, protagonizaron un par de entradas violentas. Solo el plantillazo del mexicano a Canales fue castigado con amarilla.
La segunda parte, un auténtico tostón, apenas dejó un rifirrafe entre Oriol y Henry, la pitada de la grada a Canales en su cambio, y el cuarto para los de casa, obra de Thiago, el hijo de Mazinho convertido en última perla de la Masía.
A McCarthy le dio resultado el truco. Después de regalarle un 3-0 al Manchester se desquitó ante el Burnley, rival directo por el descenso. El Almería comprobará la próxima semana en Santander si al Racing le ha servido de algo el día libre en el Camp Nou.