El Real Madrid suda la goleada

DEPORTES

Olía a la típica encerrona. Las mismas que se cuecen en los menudos campos coperos, o en Los Pajaritos o Vallecas, por poner algún ejemplo. Pero nada que ver. El Xerez salió a jugar al fútbol y al Madrid, que quizá esperaba una montonera en torno al área local aprovechando la estrechez y el mal estado del césped de Chapín, le duró más de una hora la cara de susto.

Los de Gorosito aprovecharon el factor sorpresa y merecieron irse con premio a la caseta. Sobre todo por la insistencia de Momo, cuya capitanía ofrece más datos de lo precario de un equipo que a finales de verano todavía estaba en construcción. El canario, referente del Xerez tras solo dos años militando en el club, dispuso de dos ocasiones interesantes para adelantar a los suyos. Ambas tuvieron el mismo inicio e idéntico desenlace. Las cocinó Carlos Calvo, aprovechando las facilidades concedidas por Marcelo en el lateral izquierdo y las envió a las nubes el ex deportivista.

Inédito Casillas por la falta de puntería local, Renan tampoco tuvo mucho trabajo durante los primeros 45 minutos (en los segundos se empleó como recogepelotas en el interior de su portería). El peligro de los de Pellegrini lo puso Cristiano Ronaldo, empeñado en rematarlo todo. Al borde del descanso mandó un cabezazo al larguero.

Bajón del Xerez

El asunto cambió ligeramente tras el paso por vestuarios. Principalmente porque el Xerez se quedó sin fuelle y poco a poco cedió ante el empuje visitante. Sin embargo, el control del Madrid no se traducía en riesgo para los locales y el partido empezaba a tener mala pinta para el equipo grande, que no podía permitirse dejar ningún punto en Chapín.

Gorosito intuyó el chaparrón y optó, ya sí, por levantar un muro. Pero la brecha llegó pronto y de forma inesperada. Fue Arbeloa el que aprovechó un pase al hueco de Granero para plantarse ante Renan y batirlo con calma y clase. Resquebrajado el dique, los goles cayeron sin pausa. Cristiano exprimió la rendición local para cabecear a la red un gran centro de Kaká y, en la jugada siguiente, culminar un pase de la muerte del brasileño. Seis minutos bastaron para convertir la incertidumbre en goleada, con protagonismo para CR9, que selló con un par de tantos el final de su sanción.

Ya en plena catarsis ofensiva (el Madrid acabó con 22 remates) y con todo decidido, Pellegrini se acordó del partido de Champions del próximo martes y dio comienzo al carrusel de cambios. Retiró a Higuaín, Xabi Alonso y Kaká para dar entrada a una legión de jugadores fantasma liderada por Drenthe, que jugó sus primeros minutos del año al abrigo del arreón final de una victoria sudada.