En La Rosaleda salió la X, signo a valorar cuando el punto se consigue fuera de casa. Málaga y Deportivo van que chutan con ese resultado. Ninguno superó al adversario como para quejarse por el 0-0 que confirma la ineficacia de los hombres que salen al campo con la específica misión de batir al portero contrario. Lotina hace cambios cada dos partidos pero no le funciona ninguno. Ayer salió la pareja formada por Bodipo (adelantado) al que respaldaba Adrián, que tampoco se hizo ver. Faltando un cuarto de hora entró Riki quien estuvo más cerca de fabricar un penalti a su favor que un gol en la portería malagueña.
Este empate alcanzado en el campo de La Rosaleda tiene el mérito (y no pequeño) de ser conseguido por un Depor en inferioridad numérica por la expulsión de Pablo Álvarez, en la primera parte. Otra nota favorable estuvo en la facilidad con la que el equipo deportivista salía una y otra vez de los agobios (más aparentes que reales) de un Málaga incapaz de romper la malla defensiva que montaron ante Aranzubia.