En momento alguno Miguel Ángel Lotina se mostró obsesionado por derrotar al Sevilla con un marcador que asegurara la vuelta con final favorable. Terminar eliminando al equipo andaluz, claro que lo intentaría el Deportivo, pero no consiguió bajo ese sistema de cinco defensas, táctica de la que el entrenador deportivista parece guardar buen recuerdo.
Volvió a recurrir ella porque el adversario de anoche es un equipo que busca con rapidez el marco contrario, pero fracasó el ensayo. Dicho en pocas palabras: el Deportivo salió decidido a que el Sevilla no moviera pronto el marcador, o que no lo moviera en todo el partido. El objetivo, no encajar ningún gol para llegar vivo al choque de vuelta en el Sánchez Pizjuán. Esto resultó una misión imposible porque el juego discurría, minuto tras minuto, siempre en el medio campo coruñés.
Llegó el 0-1, en un astuto cabezazo de Negredo, sacando partido de una tardía salida de Manu tras una buena jugada de Jesús Navas. El gol en contra obligó al Dépor a salir al área rival, y no llegó el 1-1 porque un poste evitó que un cabezazo de Juan Rodríguez batiese a Palop.
Aunque ya no había apenas esperanzas, el mínimo tanto de 0-1 ayudaba a que no se apagaran del todo, pero terminaron por desaparecer con el segundo y el tercer gol del Sevilla, tanteo que deja cerrada la eliminatoria.