El milagro de la cantera del Celta

X.?R. Castro

DEPORTES

El secreto del éxito del Celta en la Copa del Rey reside en A Madroa. Allí ha fabricado el conjunto vigués a la mayoría de los jugadores que han alcanzando la ronda de cuartos de final después de tumbar al poderoso Villarreal. Baste como ejemplo que el central Túñez, que juega en Segunda B con el filial, es el jugador de campo con más minutos coperos encima. Ha participado, y a un gran nivel, en cinco de las seis citas.

Porque si Eusebio Sacristán ha venido tirando de cantera desde su llegada al Celta, en el torneo copero ha redoblado la apuesta. En esta ocasión, en El Madrigal, no hubo récord de titulares -sacó a ocho en la ida ante los levantinos-, pero sí llegó a disponer sobre el campo a nueve jugadores con pasado en la cantera del club. A través de la competición del k.?o., el entrenador pucelano ha hecho debutar con el primer equipo a cinco jugadores con ficha del Celta B.

El curso 2009/10 pasará a la historia del Celta como la temporada de la cantera y la vuelta a los orígenes. Cuando todavía no se ha llegado al final de la primera vuelta Eusebio Sacristán ya ha hecho jugar a trece jugadores gallegos y un décimo cuarto, Álex López ha entrado en la última convocatoria aunque no llegó a debutar. Alguno de ellos como los jóvenes Hugo Mallo o Toni, directamente han saltado a Segunda División desde el juvenil sin pasar por el filial. Del primer equipo tan solo queda por debutar el lesionado Borja Oubiña, el estandarte que abrió el camino.

Triple motivo

El Celta llega a la solución de la ecuación por un triple motivos. El primero, la necesidad de mirar hacia la base para burlar la ruina económica en que se sumió el club en los días de talonario y grandes fichajes y en donde encontrar un canterano era como hallar la piedra filosofal.

El segundo aspecto alude a una filosofía de club. Eusebio se ha contagiado de los dictados de Pep Guardiola y se ha convertido en el gran defensor de la cantera. Y, aquí entra el tercer aspecto, se ha encontrado con una generación de oro, con jugadores que han llevado al filial a la antesala de la promoción y juveniles que colocaron al equipo en la final del campeonato de España.

Es la apuesta de futuro para devolver la estabilidad económica y deportiva a un Celta convertido ahora en modesto que no renuncia a recuperar su esplendor. Uno de sus problemas para será retener a tantas perlas. La cotización de su cantera se ha disparado.