El delantero del Deportivo trabaja media hora extra al día para proteger de forma preventiva su musculatura
19 dic 2009 . Actualizado a las 02:03 h.Los entrenamientos del Dépor tienen una parte visible y otra oculta. Cuando los futbolistas se retiran a los vestuarios tras la sesión, algunos de ellos siguen trabajando. Los que más lo hacen son los que abandonan Abegondo más tarde, y uno de los últimos de la fila suele ser el delantero Adrián. Todos los días que hay entrenamiento el asturiano trabaja una media diaria de 30 minutos extras. Lo hace para cuidar su delicada maquinaria física.
Hasta la pasada semana, ese trabajo oculto de Adrián había pasado desapercibido. Fue entonces cuando estiró unos quince minutos en el césped, mientras sus compañeros ya estaban en el vestuario. Ese día trabajó fuera, y se vio. Pero el resto de las jornadas lo hace de puertas para adentro.
En la plantilla hay dos futbolistas que tienen que mimar sus músculos de forma especial. Uno es Adrián; el otro, Lassad: «Son dos jugadores a los que tenemos señalados porque tienen una debilidad en la musculatura posterior», explica Eduardo Domínguez, preparador físico del Dépor. «Aparte del trabajo preventivo que hacemos de grupo, estos dos jugadores hacen uno preventivo a mayores. No les llega con lo que hace el resto. Lo que hago con el grupo a nivel colectivo de prevención es lo mínimo que se tiene que hacer para evitar, dentro de lo posible, una incidencia lesional muy alta».
Una zona debilitada
Aparte de ese trabajo colectivo, Adrián y Lassad tienen un trabajo extra sobre esa zona que tienen más debilitada, que es «la parte de musculatura posterior de la rodilla, los flexores de la rodilla». Es decir, los isquiotibiales, semitendinosos, semimembranoso y bíceps femoral. «Es una musculatura con un índice lesional muy alto, no solo en estos dos jugadores, sino en el fútbol nacional e internacional».
En todo caso, los problemas de Lassad y Adrián son distintos. El francotunecino tiene músculos asimétricos y paga además su tardía llegada al fútbol profesional, pues no venía trabajado muscularmente cuando llegó.
Lo de Adrián tiene dos causas. Una, el tipo de futbolista que es: «Es un jugador muy potente, explosivo, eso hace que esa musculatura sufra un poco más en las aceleraciones». Y dos, su morfología tampoco ayuda: «Esa musculatura, además de ser elástica, tiene que ser fuerte. Tiene un problema de descompensación entre la fuerza del cuádriceps y la fuerza de la parte posterior, y por eso se producen este tipo de lesiones en jugadores como Adrián. Porque está muy fuerte el cuádriceps y muy débil la parte posterior». Para prevenir dolencias, trabaja durante una media de 30 minutos al día «fortaleciendo esa musculatura de dos formas: con trabajo de fuerza excéntrica (manual o en el gimnasio) y haciendo estiramientos», que realiza bajo la supervisión de Franganillo, Domínguez y los fisioterapeutas, por cuya camilla pasa Adrián casi todos los días.
«No tengo buena flexibilidad, y por eso es importante estirar antes y después de los entrenamientos», explica Adrián. Al inicio de esta temporada lo pararon unas molestias, y la pasada campaña sufrió «una rotura en la parte de atrás de los isquios». Ahora ya está bien: «No estoy teniendo ningún problema».