Como el fútbol permite todo, y al decir todo es ir más allá de los partidos en donde el jugador puede estar más o menos acertado pero siempre se le disculpa cuando sudó la camiseta y buscó el balón, comportamiento al que se recurre con frecuencia cuando se desea salvarle del riguroso juicio crítico, sobre todo cuando perdió su equipo. El preámbulo viene a decir que las cosas en el fútbol son según como se mira, por ejemplo, ayer confesé en el Punto de Mira cierta preocupación por la confianza un tanto excesiva que se respira en el ambiente coruñés ante el partido de Almería y deseo aclarar hoy que tal pesimismo, si es que así podía interpretarse, me lo borró ayer el paisano, cuando me comentó que «en el fútbol hay derrotas muy oportunas», refiriéndose sin duda a la sufrida ante el Barcelona. Y al decirlo, el amigo recordó unas declaraciones de Lotina (La Voz, 11 de octubre), en donde comentaba los triunfos del Deportivo frente al Villarreal, el Xerez y el Tenerife: la entrevista estaba presentada bajo el titular «Las tres victorias son consecuencia de la derrota contra el Espanyol». Lotina, sigue recordando el paisano, argumentaba entonces sus palabras manejando el razonamiento muy conocido de que las derrotas enseñan, pues normalmente provocan en los equipos unas reacciones favorables.
En aquellas declaraciones que hizo el de Meñaca, aseguraba haber desterrado del vestuario la ansiedad que en todo equipo de fútbol produce inquietud y rebaja notablemente el ánimo del grupo para pelear por la victoria. Ahora, parece que esto no falta en los jugadores deportivistas. Por eso, hay que concederles un margen importante de confianza.