El carro de Raúl se despeña

Rubén Ventureira

DEPORTES

El 7 madridista, «suplentísimo» ahora en su club y jubilado forzoso de la selección, no se había pasado tantos minutos en el banquillo desde que subió al primer equipo

11 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Jubilado forzoso de la selección y suplentísimo en su club. Al hombre que tiraba del carro le ha llegado la hora de apartarse de la carretera y quedarse en la cuneta. Al fin, dicen hasta los madridistas con buen criterio. A sus 32 años, Raúl vive un feliz momento personal (acaba de nacer su quinto hijo) y el peor de su carrera profesional. Es prescindible, una situación insólita para un futbolista que se define como ganador nato. El 7 merengue, al que el nefasto Calderón dejó extender los tentáculos desde el vestuario hasta los despachos, es el gran sacrificado del nuevo proyecto de Florentino Pérez. Desde la cúpula ya no llegan guiños cómplices, como antaño: «Raúl aceptará ser suplente», dejó caer el pasado mes Jorge Valdano, el que en su etapa como técnico lo aupó a la titularidad en detrimento de Butragueño.

El día en que Mauricio Pellegrini lo designó «titularísimo», antes del derbi madrileño, lo estaba en realidad crucificando. Ni siquiera ha tenido que llevar David Villa, frustrado fichaje del verano, o recuperarse Cristiano Ronaldo para que Raúl haga hervir el banquillo. Lo han jubilado Benzema y, sobre todo, el pujante Higuaín. Es ley de vida. Hubo tiempos en que el capo del vestuario estuvo incluso más capado para el gol (pasó más de una vuelta sin marcar en la campaña 2005-2006 y ahora lleva tres tantos en Liga), pero entonces ningún entrenador le tosía. De los últimos ocho encuentros, fue suplente en seis, entre ellos los más cruciales (Milán, Atlético, Racing, Barça, Almería y Marsella) y titular en dos (Alcorcón y Zúrich). No se pasaba tantos minutos fuera del césped desde la temporada en que ascendió al primer equipo.

Ahora le ha llegado su hora en el Madrid. Antes le tocó en la selección. Ya ni sus mayores tamborileros mediáticos piden su vuelta al combinado nacional. ¿Quién se va a atrever a hacerlo cuando el único éxito de España en el último medio siglo llegó justo cuando Luis prescindió del 7 madridista? Con Raúl el tope fueron los cuartos de final. A veces ni eso. En la Eurocopa del 2004, la anterior a la triunfal, Iñaki Sáez hipotecó su sistema y el once a la presencia de Raúl, que protaganizó una actuación de vergüenza ajena: no llegó a tirar a puerta en todo el torneo y España se fue a la calle en la primera fase. El Ferrari, como le llamó Hierro, ha sido adelantado por un Fórmula 1: Villa batirá en breve, y con un porcentaje muchísimo mejor, su récord de goles con la selección.

A Raúl le quedan esta temporada y otra más con el Real Madrid. Terco, se resiste al adiós: «Yo tengo mi contrato y lo voy a cumplir», declaró hace unos días. Elogió al técnico («mi relación con Pellegrini es magnífica») y dijo aceptar su nueva condición: «Asumo la suplencia. Soy un deportista y tengo que ayudar al equipo cuando juego y cuando estoy en el banquillo. Mi rol siempre ha sido importante y lo va a seguir siendo», declaró este colillero del área. Se resiste a la jubilación, pero cuando el tiempo nos alcanza, y es su caso, es inútil rebelarse.