Chile, el «previsible» hijo de Bielsa


Al Loco Bielsa, el hombre al que Valdano se llevaría a una isla desierta, lo crucificó como técnico el mismo sabio argentino que lo encumbró en su etapa de defensor central. Menotti, que en su momento había ofrecido al Loco la posibilidad de jugar con Argentina, no dejó lugar a dudas cuando Bielsa asumió como seleccionador albiceleste: «Hay un punto de partida en el que no nos vamos a poner de acuerdo, él piensa que el fútbol es previsible y yo no».

El particular estilo del técnico que llegó a entrenar al Espanyol durante unas semanas conoce ya el éxito en el banquillo. Primero dio a su país el único trofeo que le faltaba: la medalla de oro olímpica, y ahora ha logrado devolver la sonrisa a Chile, enemigo natural de sus compatriotas, que vuelve a verse en un Mundial tras doce años sin catarlo.

Fútbol ofensivo y de toque

Pese a la opinión vertida por Menotti, la supuesta previsibilidad del técnico rosarino no se ha traducido en racanería. Los equipos de Bielsa son conocidos por su fútbol de ofensivo, que le ha convertido en ídolo de la afición chilena y ha llevado a la selección a ser la segunda en goles anotados en su fase de clasificación, solo uno por debajo de Brasil.

En el debe, un dato sorprendente considerando el pasado del Loco como jugador: la falta de rigor defensivo. Solo equipos menores como Venezuela, Bolivia o Perú concedieron más tantos en el camino hacia el Mundial de la zona sudamericana.

Figura controvertida cuando dirigió a Argentina -Maradona le acusó por dos veces de incompetente, para luego defenderlo «a muerte» en otras tantas ocasiones- durante su etapa chilena ha concitado unanimidad: ningún otro técnico ha generado el mismo fervor entre la grada, los medios y los estamentos federativos.

Las mayores virtudes del equipo son su capacidad de toque (en todos los partidos de clasificación ha tenido mayor posesión que el rival) y la velocidad de su ataque. Por contra, la baja estatura de los jugadores les lleva a sufrir mucho en los centros al área y las jugadas a balón parado.

Cuando Chile se mida a España, en el último partido de la primera fase, al aficionado le sonarán muchas de las caras que Bielsa agrupe sobre el césped. Allí estarán, casi seguro, el portero de la Real Sociedad Claudio Bravo; el que fuera extremo del Betis Mark González y el ex del Villarreal, ahora en el Sporting de Lisboa, Mati Fernández. Tampoco sería extraño ver al jugador del Xerez Fabian Orellana o a un ex del Rayo, Jorge Valdivia, que se ha convertido en gran ídolo de la afición chilena. Todos, por debajo en popularidad y eficacia de las grandes estrellas del combinado: el goleador Humberto Suazo y el «previsible» Marcelo Bielsa.

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