Responsabilidad de los administradores

DEPORTES

Javier Chaver se ha ido del consejo de administración del Deportivo. Era uno de los apoyos principales de Lendoiro. No tanto en la toma de decisiones, en la que su papel fue irrelevante, como en el apoyo emocional que prestó al presidente.

Tal apoyo no siempre fue bien visto por todo el mundo. Algún eterno aspirante a director general del Deportivo solía decir en privado que Chaver era mala influencia para Lendoiro porque «rociaba con gasolina todos los incendios» que acostumbran a rodear al dirigente. Su carácter vehemente y su integrismo lendoirista creaba recelos en los los sectores más ponderados, al mismo tiempo que le daba puntos en el extremo opuesto.

Pero aunque Chaver no tomaba decisiones en el Deportivo, sí que compartía riesgos y responsabilidades con el presidente. Igual que el resto de consejeros, firmó año a año las cuentas que el club presentaba a los accionistas y que sistemáticamente han sido puestas en duda por expertos contables. Hasta tal punto que el auditor del ejercicio 2005/06 ha sido sancionado por diversas irregularidades en su valoración del mismo.

Las cabriolas contables que viene realizando la entidad desde hace años, unidas a las denuncias de algunos animosos accionistas, sembraron el temor entre los miembros del consejo ante la deriva que pudieran tomar los acontecimientos en cuanto a las responsabilidades de los administradores. Chaver nunca reconoció tal temor en público, pero no paró la cascada de rumores en esta dirección.

De todas formas, aquellos que relacionan su salida de la entidad con una huida para evitar problemas están equivocados. Su marcha del consejo no le eximiría de las hipotéticas responsabilidades por las cuentas del Deportivo elaboradas durante el tiempo que permaneció en el órgano de gobierno del club. Tanto él como sus ex compañeros administradores estarán en los próximos días muy atentos a lo que decida el juzgado en relación con el Celta. Falta poco para saber si el anterior gestor, Horacio Gómez, y sus directivos, deben responder por la quiebra de la entidad. Hasta el propio Mouriño (más improbable) podría ser sacudido por una gestión que ha llevado al club de Vigo al borde de la desaparición.