«Rafa lo pagará con su empleo». Terry Venables, mítico técnico de exitoso paso por Londres y Barcelona, auguraba esta semana en The Sun el final del complicado idilio entre Benítez y el Liverpool si su equipo no vencía al United.
La victoria ante el eterno rival aplacó a The Kop , pero se anuncian tiempos difíciles para el técnico si el resultado no supone el inicio de una fenomenal remontada. Por primera vez ha perdido el favor de la grada, que el martes le pitó y retiró la enorme sábana con su cara, que lucía junto a las de Bill Shankly y Bob Paisley.
La afición red buscaba una nueva seña de identidad para el banquillo que emulara a Ferguson en el Manchester y Wenger en el Arsenal. Recibió con los brazos abiertos a Benítez, quien les dio una Champions a las primeras de cambio. Pero son ya cinco años sin grandes títulos (copa inglesa aparte) y el cariño se resiente.
El madrileño, superdotado para el análisis de juego, pierde crédito en parcela ajena. La de los fichajes es su gran talón de Aquiles: ha gastado 225 millones en 70 futbolistas y solo aquellos que ya llegaban con vitola de superclase han respondido. Su difícil relación con directiva, ayudantes, jugadores y rivales deja a Benítez a expensas de la grada. Ahora ya sabe que hasta él puede encontrarse caminando solo.