Control sin chispa. Ambición sin premio. Europa se aleja, pero el Deportivo mostró en su penúltima cita de la temporada muchas de las virtudes, que ha exhibido a lo largo de toda la temporada, y también algunos de sus vicios. Controla el juego, tiene orden, y es capaz de que el rival parezca peor de lo que en realidad es. Así hizo con el Sevilla en la primera parte y en el tramo final del choque, hasta que el rival se encontró con un regalo arbitral que facilitó lo que el chaparrón anterior no pudo.
Difícil recordar las ocasiones de gol que generó el cuadro coruñés. Pocas. Al margen del posible penalti sobre Pablo Álvarez, el Dépor apenas pisó el área rival ni obligó a trabajar en exceso a Palop. Aún así, en un terreno tan complicado como el Sánchez Pizjuán y frente a un rival que se jugaba la tercera plaza, tuvo un comportamiento ejemplar.
Un rival completo
Los andaluces tienen pegada y experiencia atrás, incluso se sienten cómodos cuando están sometidos al control del rival. Saben jugar en avalancha y salir a la contra, manejan el juego directo y tienen en la velocidad su mejor arma. Pero también saben enfadar a su público cuando juegan en casa como si lo hicieran en campo ajeno, una afición que ha colocado en la picota a Jiménez, el técnico que les ha devuelto a la Liga de Campeones..
Aguantó el chaparrón
Quizá no mereció más el Dépor, pero tampoco un Sevilla, que solo apretó con ganas cuando el Atlético de Madrid comenzó a fraguar su triunfo en Bilbao y cuando Perotti sustituyó a un inoperante Capel. El mérito del Dépor estuvo en saber aguantar el chaparrón, en no perder el sitio y en aferrarse a un Aranzubia que realizó un par de paradas extraordinarias. A partir de ahí, reaccionó y no eludió el cuerpo a cuerpo para buscar un triunfo que, a la postre, le hubiera dejado en sus manos la sexta plaza.
El Dépor había sumado 14 de los 18 puntos en juego, una buena racha que sin embargo no le ha hecho asegurarse Europa. Entre otras cosas, porque en unos casos (Valencia, Sevilla) partía ya con cierta desventaja, y porque en otros (caso del Atlético de Madrid o el Villarreal) sus rivales han sumado tanto o más que el conjunto de Lotina. Ayer, al margen de los resultados en otros campos, al Dépor le tocó Clos Gómez, un colegiado que no quiso ver un penalti sobre Pablo Álvarez ni el fuera de juego del revoltoso Perotti en el gol del Sevilla.