El Dépor recuperó su punta de velocidad para derrotar a un Almería que solo lo contuvo hasta el descanso
23 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Los deportivistas recuperaron la quinta velocidad en el momento preciso. Por fin imprimió una marcha más a su cansino juego de Montjuich. En un partido a contrapié, en medio de semana y con un estadio semivacío, el equipo coruñés fraguó un triunfo que puede acabar valiendo su peso en oro. Sin embargo, a expensas del resultado de hoy del Villarreal sus dos últimos triunfos (en Bilbao y ayer en Riazor) no le han valido para recortar distancias en la clasificación.
Más velocidad y remates
En realidad, el Dépor no se decidió a incrementar la velocidad de su juego hasta el tramo final de la primera parte. Hasta entonces el partido corrió a favor del Almería, que pese a disponer en menor medida del balón, dio siempre sensación de peligro. El error de Guardado pareció despertar a su equipo y el gol de Verdú, el sexto de la temporada, acabó por mostrarle el camino.
Cambios de orientación
El Almería trató de marear al Dépor con la movilidad del balón. Buscó la espalda de sus defensas para encontrar huecos en la retaguardia. Además, presionó la salida del balón de su rival y obligó a los deportivistas a rifar el balón con pelotazos desde su retaguardia, donde los centrales visitantes siempre gozaron de ventaja. Los gallegos intentaron responder con la habitual rotación de sus mediapuntas. Verdú llegó a caer a la derecha y Sergio incluso centró desde la izquierda.
Negredo no es Llorente
La variante táctica de Lotina de situar a Juan Rodríguez como único mediocentro privó al Dépor de salida del balón. Aunque el malagueño siguió atento los pasos de Negredo, el delantero no genera tanto juego a su alrededor como el pasado sábado lo hizo Llorente. El ex madridista se distingue como certero rematador de las asistencias de sus compañeros. Este seguimiento dejó sin marca a Piatti, quien aprovechó su libertad para llegar con peligro a los dominios de Aranzubia.
Problemas en las bandas
Crusat y Juanma Ortiz generaron muchos problemas a Manuel Pablo y Filipe Luis en los laterales. La falta de ayudas de Pablo Álvarez y Guardado, que apenas trabajaron en defensa, llevaron a los almerienses a decidirse a encarar en solitario a sus contrarios. Y en muchas ocasiones triunfaron. En su regreso tras dos meses y medio de lesión, el capitán blanquiazul tardó en asentarse sobre el campo. Por fortuna, los centros del conjunto andaluz casi nunca llevaron peligro.
Dos delanteros
Aunque en realidad Lassad jugó por detrás de Bodipo, Lotina apostó por el ex fabrilista en lugar de Verdú, quien había marcado pocos instantes antes. Su entrenador pareció buscar más mordiente y presencia en ataque. El futbolista de origen tunecino respondió con su segundo gol en la Liga tras un contragolpe bien llevado por Filipe.