Un bache de puntos y ganas

P. J. B.

DEPORTES

13 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Sin ambición no hay triunfos. El Dépor fraguó frente al Atlético de Madrid su peor racha liguera de la temporada. En las cuatro últimas jornadas apenas sumó un punto, su empate en Riazor frente al Betis. Antes de aquel partido había perdido con el Sporting de Gijón y volvió a hacerlo frente al Espanyol antes de caer de nuevo ayer.

En cualquier caso, no se trata de su peor racha de resultados de la temporada. Cuando se enfrentó de forma consecutiva a los favoritos (el denominado Angliru de la Liga) acumuló cinco partidos seguidos perdiendo. Entonces las derrotas se sucedieron con el Sevilla, el Barcelona y el Real Madrid (unidas a las dos de Copa contra los hispalenses), pero llegó el Villarreal a Riazor y, ¡zas!, mordió el polvo en el mejor partido de los deportivistas en toda la temporada. Después de lo visto en los últimos encuentros, ni las cenizas han quedado de aquella mezcla de juego de toque, agresividad y velocidad endiablada de los coruñeses. Solo el sinsabor de la eliminación continental a manos de un Aalborg que a priori parecía inferior hizo temblar a los deportivistas.

Después de dar la cara en el infierno del Molinón, donde pese al desembarco de aficionados visitantes 25.000 espectadores llevaron en volandas a los esportinguistas, la sensación de vacaciones anticipadas se acrecentó. Los coruñeses parecen de descanso desde que comenzó la segunda parte del choque contra el Betis. Cuando parecía dispuesto a apuntillar a un rival presa de los nervios por su mala situación en la clasificación y con su entrenador en la picota, llegó el estío deportivista.

Sin motivación aparente

Todo se disparó al domingo siguiente. En Barcelona, frente a un Espanyol herido de muerte en su huida desesperada como colista de la categoría, jugó al trote y se encontró con un rival hipermotivado que lo barrió. Ayer, cuando se jugaba buena parte de sus posibilidades de seguir pugnando por Europa, agrandó su bache.

Aunque no se despidió de forma matemática de opción alguna, la Champions, esa palabra mágica de la que Lotina tiraba para disparar la ilusión de la hinchada, se aleja a seis puntos. Y el problema es que el resto de candidatos (el Valencia con 49, el Villarreal con 48 y los 46 del Málaga y del Atlético) tienen ventaja.

Las plazas de acceso a la UEFA, el verdadero objetivo, se convierte ahora en tabla de salvación. Solo tres puntos lo separan del Málaga y del Atlético. Ese es su objetivo, en el que debe centrarse en los próximos compromisos contra el Athletic, el Almería o el propio Málaga para llegar al mes de mayo con la ambición en la mirada.