El Celta regresa al punto de partida una vuelta después. Como sucedió en la primera vuelta se mide al Éibar a siete puntos de la zona de ascenso y con todo el crédito agotado. Por eso cualquier margen para la esperanza pasa por volver a la senda del triunfo cinco partidos más tarde.
Los vigueses se reencuentran con Balaídos después del palo descomunal vivido ante el Castellón y con la exigencia de evitar la fuga de cualquier punto de su estadio. Cualquier combinación utópica pasa por un pleno como local, máxime ahora que le espera un mes casi sin salir de casa.
La semana ha venido salpicada por la decepción del último mes (dos puntos de quince posibles), las declaraciones de Murcia que evidencian un punto de nerviosismo y la amenaza de un ERE para los trabajadores del club sin llegar a especificarse si los jugadores serían carne de la hipotética medida. Un cóctel con sabor al pasado reciente, a la segunda vuelta del curso anterior que nadie quiere repetir en la presente temporada.
Falcón en la portería y George Lucas en el lateral derecho serán las únicas novedades en el once de Pepe Murcia ante los armeros.