El Ourense no tiene ni para la luz

DEPORTES

10 feb 2009 . Actualizado a las 02:50 h.

Los pagos inaplazables de un proceso concursal, las deudas pendientes con asalariados y otros proveedores adornan con telarañas las arcas del Club Deportivo Ourense mientras pena en la Tercera gallega su mala gestión de las últimas temporadas.

En esa precariedad se ha instalado uno de los históricos del fútbol autonómico, empeñado en subsistir, pese a que en ocasiones como la del domingo pasado, tras el partido de Liga contra el Vilalonga, se oyeran en los pasillos de vestuarios de O Couto varios gritos de deportistas que se quejaban por el agua fría que manaba de las duchas del vestuario.

Algunos entrenadores esgrimen que el fútbol es un deporte de listos, pero en Ourense el más avispado entra en las duchas antes de que se termine el agua caliente producida por una vetusta caldera e insuficiente para dar servicio a los dos equipos que acaban de disputar su partido.

Es solo una de las singularidades del día a día de los planteles del club rojillo, cuyo primer equipo ya se da con un canto en los dientes si cobra con moderado retraso sus salarios, algo que resulta novedoso en el presente curso y casi imposible en el resto de la estructura de la entidad, que recientemente despidió a seis de sus trabajadores, modestos empleados que por sus raíces en el club habían soportado meses y meses sin cobrar.

El propio entrenador ourensanista, Francisco Romero, valoraba de modo positivo el empate en Burgos -cuartos de final de la Copa Federación-, incidiendo en una comparativa: «Viajamos el día del partido, comimos por el camino, jugamos por la noche y regresamos de madrugada con nieve en varias partes del trayecto; ellos, en cambio, vendrán a dormir a Ourense y estarán concentrados antes de salir a jugar».

El abaratamiento de los costes en viajes ha sido constante en los últimos meses. Los bocadillos han sustituido en varias oportunidades a las paradas en restaurantes que son habituales en los itinerarios de otros equipos. Las expediciones en los conjuntos de base se han reducido al mínimo en su número de personas y hasta la participación del plantel ha corrido peligro, como sucedió en Coruxo, donde José Arenas y Antonio -residentes en Vigo- esperaban impacientes la llegada del resto de sus compañeros, cuyo autobús se averió por el camino, mientras el equipo local ya había comenzado sus ejercicios de calentamiento.

Gastos de intendencia

Los gastos de intendencia del club también se han reducido al mínimo. Inquilinos de O Couto desde hace más de medio siglo, el acuerdo con la Xunta de Galicia, actual propietaria del estadio, asume que la entidad deportiva debe hacerse cargo de los gastos de luz y mantenimiento de materiales, como el citado calentador de agua.

Con sus cuentas por los suelos, el club rojillo optó hace meses por utilizar lo menos posible la iluminación de su coliseo, adelantando incluso horarios de compromisos oficiales, para aprovechar la luz diurna, una medida que llegó a imitarse con los entrenamientos, supeditados también al lamentable estado del terreno de juego, de cuyo cuidado se ocupa un único empleado.

Las gestiones con las instituciones locales para mejorar este déficit de infraestructuras solo han fructificado en parches, como el acuerdo con el Concello de Maside, donde se entrena la primera plantilla ourensanista desde hace un par de semanas. Pero en medio de un invierno tan riguroso como el actual, los jóvenes valores de la cantera apenas han trabajado en campos dignos y la pirámide deportiva se desmorona poco a poco.

Son los efectos de una reducción de deuda que, pese a todo, no baja del millón de euros y cuyos plazos a duras penas puede pagar un club modesto.