La última ocasión en que Gales visitó Murrayfield, en el 2007, el quince del dragón sufrió la dura defensa de los del cardo y recibió un doloroso 21-9. Ayer, el viaje a Escocia amenazaba con torpedear en su arranque el reto galés de enlazar dos Grand Slam por primera vez en su historia -en 1908 y 1909 ganó todos los partidos, pero sin Francia en el torneo-.
Los escoceses acabaron el encuentro dando gracias por haber evitado una humillación. El 13-26 se quedó cortísimo para lo demostrado por los de Warren Gatland, que no dieron ni la más mínima opción a sus rivales. Una diferencia de 30 o 40 puntos habría resumido más acertadamente la distancia entre ambos contendientes. Los de casa pelearán con Italia para no perderlo todo y evitar la cuchara de madera. El reto de los visitantes estriba en lo contrario: ganar a los otros cinco. Su victoria final en el Seis Naciones se da por segura.
Los de Gales reciben a Inglaterra esta semana, pero tras salvar con enorme suficiencia el escollo de Murrayfield, los propios analistas ingleses tildaban de misión imposible para el quince de la Rosa sacar algo positivo en su desplazamiento a Cardiff. Así, la cita más seria para los del dragón llegará en su salida a París, para enfrentarse a una impredecible Francia.
Una línea inmejorable
Gatland motivó a los suyos para que salieran enchufados y demostraran el potencial de una línea inmejorable. A la media hora el resultado era 13-0. Escocia, que sufrió también la dureza de su rival en forma de lesionados, no consiguió meterse nunca en el encuentro. Solo acertó a maquillar el resultado con un ensayo final, después de que el máximo anotador del 2008, Shane Williams, inaugurase su cuenta de este año y colocara el 6-26.
El ensayo del honor de los del Cardo no sentó nada bien al entrenador visitante, obsesionado con la defensa. Su equipo solo permitió a sus oponentes rebasar cinco veces la línea de fondo en toda la anterior edición del torneo.
Para este año se espera más de lo mismo, como apuntaron los galeses en los amistosos contra los poderosos equipos del hemisferio sur. Tumbaron a Australia en el Milleniumm y le complicaron la vida a Sudáfrica.
Tan altas son las expectativas que el trabajo de preparación de los dragones no ha descuidado la prevención contra el exceso de confianza para evitar que se repita el fracaso del 2006. Entonces también venían crecidos tras conquistar el Grand Slam y apuntaban a repetirlo, pero solo consiguieron una victoria y fueron vapuleados en Inglaterra (47-13) e Irlanda (31-5). Ryan Jones, capitán del equipo, descartaba hace unos días que algo así pueda volver a ocurrir: «Sabemos como evitarlo. En aquella ocasión no teníamos fe en nosotros mismos».
No será problema de fe ni de nombres. Con el mejor zaguero del torneo, Lee Byrne, y una imparable delantera, Gales se prepara para revivir los dorados años 70 (seis títulos) y hacer historia.