La primera sonrisa de Omar Bravo

DEPORTES

08 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

A la sexta fue la vencida para Omar Bravo. Un penalti premió su interés por agradar, su trabajo constante por el bien del equipo y su perfil de antiestrella. El mexicano, el primer refuerzo del Dépor para esta temporada, sonrió por fin al término de un partido de Liga. Sin embargo, lo hizo en la intimidad del vestuario, lejos de sus compañeros, que aplaudían el apoyo de la grada. Quizá se abrazase con Guardado, su confidente desde su llegada a A Coruña, o con Lafita, junto a quien pareció bailar en la celebración del penalti antes de aplaudir con las manos sobre la cabeza a la grada. «No fue mi mejor partido, pero el gol me da confianza», señaló al término del choque.

La jugada corrió a cargo de Riki, que porfió un balón en la derecha. Weligton se entretuvo y tuvo que sujetar a Bravo, que le robó la cartera. El madrileño agarró el balón inicialmente, pero lo cedió tras la petición de su compañero. Omar Bravo tiró el penalti con el alma y el balón besó la red alto y en el centro. El gol liberó la rabia contenida de tantos domingos al sol. Desde la sexta jornada, cuando fue titular frente al Numancia, no había vuelto a jugar. «Evidentemente no era una situación que yo quisiera, pero mis intereses nunca han estado por encima del equipo».

En muchos partidos, como el pasado domingo en Almería, ni siquiera se sentó en el banquillo. Una decisión de Lotina que Bravo, de 28 años, afrontó serio y reconcentrado, pero con la tranquilidad de formar parte de un Dépor en racha. Tres victorias seguidas en Liga, y con Europa al alcance de la mano. «¿Llegar a la Champions? Ni siquiera se me pasaba por la cabeza cuando vine. Siempre me he planteado objetivos a corto plazo, pero estoy muy contento porque el equipo esté ahí».

Hicieron falta 195 minutos para presenciar su primer tanto liguero. La mejor noticia desde que abrió la cuenta oficial, también en Riazor, contra un sentenciado Elche en la Copa del Rey. Antes solo había sufrido sustituciones (no ha jugado un partido entero) y una injusta expulsión contra el Mallorca, cuando chocó con el meta Moyà por correr detrás de un balón dividido. Ayer, Omar Bravo llamó a la puerta de la Liga.