Varios directivos del Levante evitan una pelea entre el capitán y otro dirigente

DEPORTES

08 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El capitán del Levante, Luis Manuel Rubiales, y el portavoz del consejo, Javier Navarro, se amenazaron a voz en cuello y a punto estuvieron de llegar a las manos a las puertas del hotel de concentración en A Coruña, fruto de la tensa situación que vive el club levantinista por el impago de salarios a sus jugadores y cuerpo técnico.

El consejero intentaba evitar que la plantilla protestase, como finalmente hizo, al comienzo del partido, es decir, mostrando sendas camisetas con los mensajes «Solución o dimisión» y «Queremos cobrar ya» y con el plante en la primera jugada del partido. Tanto los titulares como los suplentes (en el banquillo) se abrazaron tras el saque inicial y el deportivista Sergio condujo la pelota hasta la línea de fondo del Levante entre los aplausos del público y, sorprendentemente, una parte del palco de autoridades de Riazor.

El factor que provocó que explotase la situación en la jornada de ayer fue la cancelación a última hora de un crédito por parte de la entidad financiera Banif, después de que el club lograse un aval bancario extra a raíz del acuerdo de recalificación del estadio (propiedad del club) alcanzado con el Ayuntamiento valenciano.

Viaje en el día

Los miembros del consejo que se desplazaron con el equipo (no lo hizo el presidente, pero sí estaba entre los directivos Miguel Ángel Ruiz, aquel que había acusado al ex deportivista Enrique Romero de haberse vendido en un partido contra el Mallorca que envió a Levante a Segunda) comunicaron durante el vuelo hacia A Coruña (por la mañana, ya que el equipo viajó solo horas antes del partido) a la plantilla que las deudas no estarían saldadas esta semana, tal y como habían acordado. Los jugadores decidieron continuar adelante con la huelga convocada para el partido contra el Valencia y respondieron a los representantes del club con su versión acerca de la cancelación del préstamo: Banif había decidido replantearse la ayuda económica al Levante bajo las presiones de otro club de la Primera División española, a la que la entidad de crédito había negado financiación. Según la plantilla, la culpa de la situación era del consejo por no haber sabido gestionar los tiempos de la negociación con la financiera.

El portavoz directivo, Javier Navarro, discrepa de la versión del vestuario, no da credibilidad a las presiones de un tercer club en perjuicio del Levante, pero tampoco puede explicar las razones que llevaron a Banif a negar el crédito.

De ahí que intentara hasta el último minuto evitar las protestas públicas de los jugadores granotas. Su penúltimo intento fue en el mismo momento en el que la plantilla accedía al autobús para desplazarse hasta Riazor. El grupo de directivos llegó en ese instante al hotel de concentración y solicitó a Rubiales que se apease del vehículo para charlar acerca de las medidas adoptadas por el vestuario para los prolegómenos del encuentro.

Plazos

En la conversación, que fue subiendo de tono, los directivos pedían al futbolista un tiempo sin protestas con la supuesta garantía de un acuerdo futuro con otra entidad que no fuese Banif. El capitán del Levante recordaba todos los plazos que el club no ha cumplido y pretendía poner punto y final al encuentro, ante la insistencia de Javier Navarro. El diálogo terminó sin acuerdo, con amenazas y con varios directivos separando a Rubiales y Navarro ante el temor de que se acabasen pegando.

Los directivos expresaban después su malestar por las presiones de la plantilla, y los jugadores, por los acuerdos incumplidos por el consejo. El último intento de acuerdo se produjo en el vestuario, minutos antes del inicio del partido. No fructificó y Sergio protagonizó el ritual de saque de centro sin oposición, algo que el Levante ha repetido en varias ocasiones.

La segunda parte comenzó de forma normal sobre el césped, con el Levante sacando de centro, arropado por los cánticos del fondo de General: «Que les paguen, que les paguen de una santa vez». La web levantinista, que relataba el partido en directo, no recogió las protestas.