El Barça aparca la crisis y accede a las semifinales de la Champions

Sergi Olego

DEPORTES

Un Barça muy afortunado obtuvo el billete para las semifinales de la Liga de Campeones tras volver a derrotar al Schalke por 1-0 en el partido de vuelta de los cuartos de final de la Liga de Campeones. Los azulgrana sufrieron lo indecible hasta que un tanto de Touré Yayá agotó de inmediato las esperanzas alemanas. Ahora el rival será el Manchester. El primer duelo se jugará el próximo día 23 en el Camp Nou.

Cosas del fútbol. El Barça accedió al descanso con ventaja. Increíble, pero cierto. Un gol de Touré Yayá a tres minutos del final del primer tiempo despejó el camino de las semifinales. Una rocambolesca jugada, con Krstajic salvando el tanto bajo palos, sirvió para que el marfileño adelantase a su equipo.

El Barça tuvo suerte. El Schalke le pegó un baño de entidad en los veinte primeros minutos. El centro del campo alemán era un vendaval frente a la incapacidad azulgrana. Kuranyi acumuló las dos mejores ocasiones visitantes. Le siguieron Altintop, Valdés tuvo serias dificultades para despejar su disparo, Asamoah y Jones. En medio de la avalancha alemana ya había acumulado una ocasión de lujo de Xavi que Neuer abortó con una mano prodigiosa.

El Barça no ofrecía grandes signos de mejora, pero lograba frenar al Schalke. Ni un remate alemán en el tramo final de la primera mitad. Un buen registro culminado con el tanto de Touré Yayá en una contra iniciada por el propio marfileño. El ánimo del Schalke ya no sería el mismo. Le faltaba fuelle físico y sobre todo frescura mental. Su nula puntería le había condenado. Su rival había cambiado por completo. El Barça de la segunda mitad recuperó su espíritu. Acogió el balón en su regazo y cerró cualquier atisbo de resurrección alemana. Pero la mejoría azulgrana no consiguió enfriar las gradas del Camp Nou. La sustitución de Bojan desató la ira del público contra Rijkaard.

Triunfo del Manchester

Un gol de Tévez derrotó por 1-0 al Roma en el partido de vuelta de cuartos de final disputado en Old Trafford. El Manchester United ya se había impuesto en la ida por un claro 2-0.