En el fútbol, los problemas surgen cuando no se ganan los partidos; en todos los equipos, desde el Barcelona al Deportivo. Cuando se gana, aunque sea gracias a un gol que un jugador contrario marca en propia meta, el enfoque y análisis que se hace del equipo tras ese encuentro es diferente, por supuesto que favorable. Es la diferencia entre sumar o no los tres puntos. Siempre fue lo mismo, incluso cuando por ganar solo se sumaban dos.
A propósito de puntos, estos días se observa entre muchos de los aficionados coruñeses algo así como una obsesión interesando una respuesta imposible a estas alturas: ¿cuántos puntos sumará el Deportivo al final de la Liga?. Es la pregunta del millón, pregunta que igualmente se hacen los seguidores de otros varios equipos metidos en la «danza de los malditos», que hoy son unos y, una vez celebrada la próxima jornada, pueden ser otros los que entren en ese «baile» al tiempo que alguno, ingenuamente, se considerará liberado?
Creo que de los puntos se está hablando antes de tiempo pues, salvo para el Levante que madrugó mucho su descenso, para los otros dos puestos hay que seguir esperando algún tiempo. Mientras, desde el entorno del Deportivo se mira fijamente para Huelva.